Detrás de los cantes...

Intentando sobrevivir a esto de opositar, compartiendo este arduo camino salpicado de anécdotas, experiencias y buen humor, para evitar perder la cabeza, ¿te apuntas?

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miércoles, 20 de febrero de 2013

Un experiencia más , una realidad más y algún consejo más


Hola chicos!
Voy a contaros mi experiencia como opositora. Lo primero que debo decir es que soy ex opositora y lo segundo, que oposité a Gestión Procesal y Administrativa, algo muy diferente a lo que la mayoría de vosotros hacéis cada día. Aunque sea una oposición más chiquitita espero que os guste lo que voy a contar y sirva como una experiencia más.
Fue muy complicado para mí encontrar preparador. No quería ir a una academia, y hay muy pocos preparadores al margen de estas. Me pasé un día por la facultad, hable con un profesor y él me dio el teléfono de un Secretario Judicial que preparaba. Hable con él, pero tuve que esperar medio año a que se hiciesen los exámenes convocados para poderme unir a su nuevo grupo. Para mí era como ir a clase, él mismo redactaba los temas, nos los mandaba por email, nosotros debíamos estudiarlo y luego nos lo explicaba. Era como ir a una clase en la facultad, pero mucho más intensivo, todos los alumnos teníamos interés por aprender, todos llevábamos el tema que nos explicaba estudiado de casa, hacíamos preguntas sobre supuestos que en la práctica suponían un conflicto, o tenían varias interpretaciones… También nos mandaba test sobre los temas. Nosotros después de estudiar un tema debíamos resolverlo y lo corregíamos en clase. En muchas ocasiones hacíamos supuestos prácticos, que eran realmente complicados, porque las respuestas no dependían únicamente de lo que dijese un artículo, sino de cómo se resolvía ese problema en la práctica. Mi preparador era un hombre muy cercano, nos explicaba muy bien todos los entresijos legales, muchas cuestiones prácticas… pero no sabía nada de nosotros, ni nos trataba individualmente. Todo dependía de nosotros. Él únicamente nos mandaba los temas nuevos que explicaría la semana siguiente y los test que deberíamos corregir.
El sistema de estudio era bastante diferente. Realmente interiorizábamos la materia, sabíamos lo que un artículo quería decir, para qué supuestos se utilizaba, o si no se utilizaba. Nuestra misión no era memorizar los temas para luego cantarlos, sino memorizar cada punto y cada coma de cada artículo porque teníamos que hacer test en los que lo único que cambiaba en muchas respuestas era una coma. Nunca llegué a aprenderme un tema completo como para desarrollarlo sin más, simplemente me sabía todos los plazos procesales y el desarrollo de cada procedimiento a la perfección. Además los temas eran larguísimos, lo normal eran unos 30 folios, pero había muchos que excedían y tenían 60. Por eso memorizarlos al completo era imposible.
Lo que más me costó fue encontrar un buen sistema de estudio, cada uno debíamos elegir como estudiar, como hacer los repasos, como autoexaminarnos. Me busque un sistema de repasos por bloques que me fue muy bien, jamás mezclaba procesal civil, con procesal penal, laboral o administrativo para no liarme con los plazos. Estudiaba 8 horas diarias y descansaba los domingos. En un principio pensé que al vivir en un pueblecito de menos de 100 habitantes sería perfecto para el estudio, ya que era imposible quedar con los amigos, salir al cine, a cenar o a cualquier cosa. En invierno ni siquiera podía pasear, el pueblo es tan chiquitito que solo podía dar vueltas a la misma calle una y otra vez, y realmente eso me volvía loca. Los primeros meses fue perfecto vivir en soledad, me centré únicamente en estudiar. Mis días eran desayunar, estudiar, comer, estudiar, cenar y dormir. Nunca había nada más. Esto me fue apartando un poquito del mundo, nunca hacía nada interesante, no tomaba un café con un amigo, no salía de fiesta, no hablaba con nadie en persona, excepto mis padres claro, no salía jamás de mi casa. Me volví asocial. Cuanto más tiempo pasa uno solo, menos ganas tiene de estar con otras personas. Si en alguna remota ocasión me proponían una cena, salir de fiesta o algo así… me lo pensaba una y mil veces porque no me apetecía nada de nada. Me volví una persona excesivamente seria y callada, nunca tenía nada que contar. Me costaba hablar porque normalmente no lo hacía. Vivía únicamente para estudiar y desde aquí os digo que es muy malo para la salud mental. Procurad tener vida social, alguna actividad, algo que realmente os entretenga. Hay que salir del opozulo, a poder ser cada día, u os pasará como a mí, que os distanciareis tanto del mundo que os costará volver a hablar con vuestros mejores amigos. A pesar de todo, os recomiendo que cuando estéis estancados, sin encontrar la ansiada concentración o faltos de motivación, os vayáis a estudiar a un lugar apartado, sin amigos, sin ninguna actividad por hacer, sin nada. Os aseguro que volveréis a estudiar como los primeros días, ya que no hay nada más que os interrumpa, ningún plan que os espere, ni nada que os distraiga. Eso sí, no lo hagáis por más de un mes, jajaja.
A mis amigos no los veía nunca y a mi novio únicamente el día que iba al preparador a la hora de comer. Tanto ellos como mi familia me apoyaban, pero a pesar de todo su apoyo, tuve que dejar la opo al no haber convocatorias a la vista. Sé que muchos no pensáis lo mismo que yo, y os apoyo, seguid luchando conseguiréis vuestro objetivo. Yo de momento lo he aparcado, era mi salud mental la que estaba en juego.
L.A.


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