Detrás de los cantes...

Intentando sobrevivir a esto de opositar, compartiendo este arduo camino salpicado de anécdotas, experiencias y buen humor, para evitar perder la cabeza, ¿te apuntas?

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lunes, 3 de junio de 2013

Cantar cada 14 días, mi experiencia

Fui uno de los primeros colaboradores del blog y tras tiempo sin hacerlo, me animaron a escribir otra vez para contar mi experiencia opositora, que es un poco diferente a la de la mayoría.

Soy un opositor ya veterano, como se puede denominar a los que pasamos el umbral de los 5 años y ese tiempo, efectivamente, supone un punto de inflexión. Si cogiéramos las estadísticas veríamos que los 5 años es el plazo mayoritario en que la gente o bien aprueba o bien se deja la oposición. Tras suspender el test de Secres (aunque prepare jueces) y tras las perspectivas de plazas venideras, me vi sometido a este estado y me pregunté, ¿qué hago con mi vida, sigo buscando mi vocación de ser Juez o me enfrasco en otra aventura?

Tras estar meditándolo y hablarlo con el preparador, llegué a una solución intermedia. Quería seguir preparando, porque mi deseo algún día es ser Juez, pero vi que con 30 años no podía jugármela solo a una carta sine die, tenía que abrir un poco la mente y expandirme, así que conseguí trabajo como Procurador habilitado y como me quitaría tiempo para estudiar, no dejaría de ir a cantar, sino que lo haría cada dos semanas. Y en esas estoy, canto viernes sí, viernes no.

El ritmo de estudio es el mismo, pero sólo canto temas que me haya estudiado la segunda semana. Podríais pensar que se pierde intensidad en el estudio, que se pierde esa presión necesaria para poder estar enchufado, etc., pero yo no lo siento así y lo digo de veras, ya que en esto de la oposición soy bastante autodidacta y me impongo yo muchísimas cosas. De hecho, mi preparador me suele repetir hasta la saciedad una frase: “contigo tengo el trabajo muy fácil, porque casi todo te lo impones ya tu”.

Muchos de mis compañeros de preparador que estaban en mi situación abandonaron, decidieron que hasta ahí habían llegado, pero soy bastante cabezón para lo que quiero y me negaba a abandonar, así que en esas estoy; estudiando, aunque a menor ritmo, trabajando hasta que se abra otra vez la veda, como aquél que dice, y teniendo no sólo una carta sino dos.

¿Me saldrá bien la jugada? Sólo el tiempo lo sabe, ¡aunque espero que sí!


Gracias por haber leído la entrada y en especial, gracias a Pía y a Irene, que hacen un trabajo estupendo en este blog, besitos y abracitos 

Fran @erfran82

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