Detrás de los cantes...

Intentando sobrevivir a esto de opositar, compartiendo este arduo camino salpicado de anécdotas, experiencias y buen humor, para evitar perder la cabeza, ¿te apuntas?

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viernes, 21 de junio de 2013

Hoy, opositora a notarías.



Hola a todos! Mi nombre es Amparo y soy opositora a Notarías desde hace dos años.
Como experiencia personal me gustaría contar cómo fueron mis comienzos en la oposición, ya que creo que en algún momento pueden servir como ejemplo a algún opositor que no pase un buen momento.
Mis comienzos fueron un poco diferentes a los del resto de opositores. Al acabar la carrera en Junio de 2011 me informé sobre las oposiciones y me decidí a empezar con esta dura “carrera”.
El director de la academia de Notaria de Sevilla me ofreció estudiar en verano sólo artículos del Código civil, que luego iba a cantarle a él una vez a la semana. Os puede parecer una auténtica locura pero accedí. Pensé que me iba a venir bien porque así iba preparándome para lo que me venía y porque no perdía el ritmo que traía de la facultad. Lo cierto es que no puedo decir que perdí el verano porque fui a todos lados, organizaba bien el tiempo y salía lo suficiente, aunque es cierto que a día de hoy no lo hubiera hecho.  Cuando sabes lo que la oposición te depara, te das cuenta de que todo el tiempo anterior debe ser todo lo bien aprovechado que esté en nuestra mano.
Después de ese verano, empecé en octubre con mi preparador. Pero aquí mis comienzos volvieron a ser diferentes y más complicados que los de la mayoría. Lo normal es empezar con mucha fuerza y muchas ganas, pero en mi caso coincidió con un mal momento personal y los temas se me atragantaron desde la primera semana de cante hasta el punto de que no era capaz de llevar más de un tema a la semana. Durante unos tres meses, en mi cabeza sólo pasaba dejar la oposición, porque me sentía encerrada en aquellos temas que no conseguía sacar adelante. Pero el tiempo pasó, me recuperé personalmente y gracias a la ayuda de mi familia y mis amigos empecé a motivarme y a estudiar con más ganas. Y aquí tuvo un papel importante mi preparador, que en ningún momento se enfadó porque no fuera capaz de llevar temas, sino que aguantó todo el tiempo que estuve mal y me animaba mucho a que siguiera poco a poco y fuera avanzando. Los meses fueron pasando y conseguí llegar a una rutina como la de cualquier opositor.
  Hay días buenos y días malos, eso lo sabemos todos los que estamos aquí, pero en mi opinión lo más importante es tener claro el motivo por el que estamos aquí y lo que estamos dispuestos a dar por ello.
Para mí, lo más difícil ha sido renunciar al fin de semana, rechazar planes porque ocupan más tiempo del que puedes permitirte y sobre todo, estudiar un sábado o un domingo.

La oposición a Notarías, como la mayoría de opositores sabe, se conoce por la dureza en el nivel de exigencia de la literalidad. Es su punto fuerte, unido a los 373 temas de los que se forma el temario. La parte más dura es el civil, 135 temas distribuidos en tres bloques, que forman el primer examen oral junto con 33 temas de Fiscal. Dicen que es la parte dónde el Tribunal exige mayor literalidad y mayor nivel.
El segundo examen oral se compone de materias de Mercantil, Hipotecario, Notarial, y en menor medida, Procesal y Administrativo.
El tercer examen es un dictamen, caso práctico de seis horas de duración en el que se combinan cuestiones de todas las materias y en el que muchos opositores “caen” después de haber aprobado los dos orales.

Y hay un cuarto examen, pero en casi ningún caso es eliminatorio, que se trata de hacer una escritura.

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