Detrás de los cantes...

Intentando sobrevivir a esto de opositar, compartiendo este arduo camino salpicado de anécdotas, experiencias y buen humor, para evitar perder la cabeza, ¿te apuntas?

AVISO: Queda prohibida cualquier tipo de reproducción total o parcial de cualquiera de los posts de este blog. Gracias por respetar el trabajo de los demás.



viernes, 25 de septiembre de 2015

Relativizar y solucionar los resultados no deseados

En la oposición tendemos a exagerar y a dar más valor del que tienen tanto a las cosas buenas como, y especialmente, a las malas. Nos cuesta mucho darnos un margen para no pensar las cosas "en caliente", como si todas las decisiones o las valoraciones de resultados las tuviésemos que hacer corriendo, como si no hubiese un mañana, como si la oposición no nos fuese a esperar encima de la mesa.

Aunque es más fácil decirlo que hacerlo, cuando ha habido un resultado no deseado tenemos que relativizar. Vale, un suspenso es un suspenso aquí y en la Conchinchina y supone que este año tampoco es el nuestro. Pero ¿te has acercado a tus propios objetivos? ¿Has avanzado respecto a la vez anterior? ¿El suspenso es debido a que podrías haber hecho más o, incluso, mucho más, o ha jugado un gran papel los nervios, la suerte, la dificultad del examen, que sea la primera vez que te enfrentas a ello o que no haya sido como lo esperabas? 

Naturalmente, si ha sido cuestión de falta tuya de concentración, sacrificio, fuerza de voluntad, ganas, motivación... Tienes que buscar tú los por qués y sus soluciones. Nadie puede estudiar por ti. A lo mejor, ni siquiera estás estudiando algo que te guste y la oposición te amarga. Quizá, sencillamente, es un bache en tu vida que tienes que pasar antes de volver a enfrentarte al estudio y los exámenes. Pero respira hondo y date un margen antes de echarte la culpa sin medida a ti mismo y a tu falta de estudio, pensando si puede haber más motivos para haber suspendido. Me temo que en la oposición, estudiar es el factor más importante al aprobar o no, pero no el único.

Los nervios tienen solución. Aunque nunca te vayan a abandonar por completo, hay ejercicios para alejar la ansiedad y centrarse en el examen que tienes delante. Es cuestión fundamentalmente de actitud.

La suerte, asumidlo, en la oposición está muy presente. Aunque te sepas todo, nunca lo llevarás perfecto porque un temario más o menos amplio y complejo junto al cansancio que acumulamos antes de los exámenes, deja la puerta abierta a ese factor del azar que, por pequeño que sea, está ahí. Tampoco podemos latigarnos por ello. 


photo credit: Shipley upper via photopin (license)
También cabe que sea un examen difícil, muchas veces en la situación actual, porque la oferta de plazas sea reducida. Especialmente cuando se trata de exámenes tipo test, las preguntas, aunque sean del temario que has estudiado, pueden volverse retorcidas y hacerte dudar hasta de tu nombre. Tendrás que confiar en ti y en tus capacidades, leer despacio e intentarlo. Y, si suspendes, tomar nota para la siguiente vez de ese nivel de dificultad para incluirlo en tus simulacros.

Y tanto si es la primera vez como si han cambiado algún elemento del juego, te vas a sentir desconcertado pero, igual que antes, tendrás que examinar lo que tienes delante para que la próxima vez no te pille de nuevas o, al menos, tengas versatilidad. Muchas veces, en estos casos, se tratará de, no memorizar cual papagayo, sino entender lo que has estudiado y poderlo extrapolar y razonar en el planteamiento del examen que tienes ante ti. 

Hemos perdido una batalla, vale. Pero la guerra se puede ganar; solo hay que evaluar los fallos y adecuar las estrategias con calma y perspectiva. No te castigues de más, pero no dejes de buscar y poner soluciones.

sábado, 19 de septiembre de 2015

Resultado Concurso+Sorteo con Quiérete Mucho

Fin de verano y con ello, del concurso y sorteo que hemos podido tener gracias a Quiérete Mucho. Como he publicado en facebook, lamento la tardanza pero problemillas de salud me han tenido lejos del ordenador estos días y había más de 200 frases que leer. ¡Gracias por tal acogida! Sin más, los resultados:

El concurso de frases ha estado reñido. Muchas gracias a todos los que habéis participado por las bonitas frases que habéis aportado. Al final, la frase elegida y ganadora de la taza personalizada es: 

Cree en ti mismo con tanta fuerza que el mundo no pueda evitar creer en ti también. (Alicia Pardal)


La agenda del opositor la hemos sorteado entre los participantes a través de www.numeroalazar.com.ar y el resultado ha sido este: 


Ambas ganadoras cumplen los requisitos, así que atentas, recibiréis un email de Quiérete Mucho en la dirección que habéis dado y tendréis 72 horas para contestar (ojo a las bandejas de correo no deseado o spam, por si acaso); sino, procederíamos a sacar nuevos ganadores. 


Os deseo a todos una vuelta al estudio lo menos dolorosa posible, cargados de fuerza y ganas, y que este haya sido el último verano encerrados opositando ;)

viernes, 7 de agosto de 2015

Concurso y sorteo con Quiérete Mucho

Os dejo este verano con un concurso+sorteo de la mano de Quiérete Mucho, a quien agradezco enormemente, tanto la posibilidad de hacer estos regalos, como todo el trabajo de motivación que dedica a los opositores. Si aún no conocéis su trabajo y sus maravillosas ilustraciones, os invito encarecidamente a visitar su web, su facebook y su tienda online.



CONCURSO: Buscamos frases motivadoras dispuestas a darnos energía y una sonrisa cada mañana junto al desayuno, esa que te hace conectarte a compartirla en las redes sociales para dar los buenos días a los demás. Lo que se traduce como que el ganador se llevará una taza personalizada con la frase que elija para motivarse, taza diseñada por Quiérete Mucho con el mensaje del ganador.

Para participar, tenéis que rellenar el formulario de abajo, indicándonos un email para contactar con vosotros y esa frase motivadora que os da ganas de comeros el mundo y querríais plasmar en vuestro primer café cada día.

Las condiciones del concurso son: 
  •  Rellenar el formulario con la frase con la que participéis. 
  • Compartir públicamente la foto del sorteo, que acompaña este post y además estará en nuestras redes sociales. Podéis compartirla en facebook, twitter o instagram (o en todas partes que, aunque no da puntos extra, se agradece), con el hastag #QuiéreteOpositando. 
  • No voy a comprobar que cada persona la comparte pero sí que lo hayan hecho los que resulten ganadores tanto del concurso como del sorteo de la agenda. 
  • Si la compartís en facebook, en el formulario dejadnos el nombre de vuestro perfil y recordad compartirla como "público" para que podamos verla. 
  • Si lo compartís en twitter o instagram, indicad vuestro nombre de perfil y acordaos de incluir el hastag. Si tenéis perfiles privados, no pasa nada: si ganáis, os pediré que "abráis" el perfil a público para poder comprobarlo o sencillamente nos mandéis una captura de que habéis compartido la foto con fecha anterior al cierre del sorteo. 
  • Podéis participar con más de una frase, pero no enviéis cualquier cosa. Las frases enviadas sin sentido, solo por registrar participación, podrán ser descalificadas para ambos regalos. 
  • Marta y yo elegiremos entre todos la frase ganadora, aquella que nos resulte original, nos saque una sonrisa, nos motive... Intentadlo, seguro que tenéis mensajes geniales que compartir.

SORTEO: Aunque vuestra frase no resulte ganadora, os podéis llevar otro premio a casa. En este caso, se trata de la agenda para opositores que Quiérete Mucho ha lanzado, con cariño para nosotros.

Sortearemos al azar entre todos los participantes del concurso una agenda. Las personas que mandéis varias frases, solo entraréis al sorteo de la agenda con una participación, para que el sorteo sea igual para todos. Y quien gane el concurso de la taza no entrará en el sorteo de la agenda.

  • En ambos casos, se puede participar desde hoy, 7 de agosto, hasta el 11 de septiembre. 
  • Es un concurso válido para toda España.
  • Publicaremos los ganadores la semana del 14 al 18 de septiembre, y contactaremos con ellos mediante la dirección de email que nos proporcionéis (ojo a las bandejas de "correo no deseado"). 
  • Si los ganadores no responden en 72 horas, elegiremos otro nuevo y lo haremos igualmente público.

¡FELIZ VERANO!
 

viernes, 31 de julio de 2015

Miedos, sí, pero que no te paralicen

La valentía no es ausencia de miedo. Y es que, si hace unos días afirmé que los opositores somos unos valientes, no podemos olvidar que eso no nos evita estar llenos de miedo, dudas, inseguridad.

Empezar es más o menos fácil: tus ganas y tu motivación están al 200%, sientes que puedes hacer cualquier cosa. Poco a poco empiezas a ver la extensión de los temas que tienes delante y las dudas asaltan: "¿Seré capaz de memorizar todo esto? ¿Mi cabeza retiene aunque sea la mitad de lo que estudio? ¿Me acordaré del tema de hoy dentro de 3 meses?" 

Surgen las frustaciones tipo "el tema que estudié ayer lo han cambiado por completo hoy, toca empezarlo de cero" o "no tengo ni idea de qué iba el tema que llevé hace una semana". Y a medida que los exámenes acechan, más nos traicionan los nervios. La pescadilla que se muerde la cola: me olvido algo, me pongo nervioso; esos nervios me traicionan y fallo más cosas, incluso de perogrullo, así que me pongo más nervioso aún; alguien nos pregunta una duda, con los nervios no entendemos bien lo que pregunta, empieza a cundir el pánico...

Y así hasta que el valiente opositor que ayer surcaba cielo y mar contra cualquier tempestad, hoy está agazapado bajo la manta esperando que pase la tormenta. 
Pero de todo se remonta... Es más, de todo hay que remontar, obligatoriamente. Sino, ¿de qué sirve todo lo que has hecho hasta hoy? Si estás aquí es porque has podido llegar. 

Es imposible no tener miedo "escénico" cuando hemos de demostrar lo aprendido. Pero la inseguridad, lejos de aplastarnos, tiene que tirar de nosotros hacia delante para gritar: Aquí estoy yo con todo mi esfuerzo y mi trabajo, para recoger los frutos.

 Que las dudas, lejos de amedrentarnos, sean un aliciente a dar más de nosotros mismos, que nos empuje para lanzarnos a intentarlo, porque solo pierde el que nunca lo intenta.


PD: Con este post, os deseo un feliz verano. La semana que viene publicaré una pequeña sorpresa que espero que os guste, y con ello el blog se quedará "de vacaciones" hasta mediados de septiembre, que pase mi examen. Mucho ánimo en esta época del año y disfrutad a lo grande de las vacaciones, no os dejéis ni una gota sin exprimir. 

viernes, 17 de julio de 2015

Opositar no es apto para cobardes

Eres un valiente, y que nadie te diga lo contrario. 

La gente, a veces, piensa que estar en casa estudiando es fácil, que no pasamos por el estrés de buscar un trabajo con sus inevitables procesos de selección, que no tenemos que madrugar ni tragarnos 2 horas de transporte público para llegar a la oficina a pasar 8 horas (o 12) haciendo un trabajo monótono que ni siquiera nos gusta. 

Se creen que es sencillo tomar la decisión de renunciar a varios años de nuestra vida porque lo hacemos porque queremos una determinada profesión. Que esto de opositar es algo rutinario: x años y listo, trabajo para toda tu vida. Y si llevas x+1 año, es que eres un torpe y estás perdiendo el tiempo. Casi, casi, eres un parásito social, que con tal de alargar tu época de estudiante, vives con agrado de tus padres, que te dan todo lo que quieres.

A quien te trate así, le invito a sentarse en tu silla un par de días estudiando mínimo 8 horas. A sacrificar tiempo con los amigos y la familia por estar modificando y actualizando temarios. A tener días de vacaciones contados con los dedos, y sin ser pagadas. A necesitar que otras personas se sacrifiquen económicamente para darte una oportunidad. A levantarse día tras día sin dejar que la rutina le aplaste.

El opositor es valiente cuando decide que vale la pena el sacrificio por intentar sus sueños. Valiente cuando tiene que decir a las personas que quiere que no puede salir porque tiene que terminar un tema más. Valiente cuando se limpia las lágrimas y desecha los pensamientos de que no puede más. Valiente cuando se levanta tras un mal día en la academia o el preparador o, incluso, tras un suspenso. Y valiente en esos casos en que el momento no llega y debe tomar otro camino. 

Nadie te regala nada por estar opositando. No quites una pizca de valor a lo que haces por un sueño.

viernes, 10 de julio de 2015

Autocontrol

He aprendido una nueva lección en la oposición. O más bien, aprendido desde otra perspectiva: controlarse a uno mismo antes de un examen es, si no imprescindible, cuanto menos muy necesario.

Ya he dicho muchas veces, y lo mantengo firmemente, que nuestro peor enemigo durante la oposición somos nosotros mismos. Pero ya no solo a nivel de estancarnos, distraernos, desmotivarnos... También somos capaces de echar a perder mucho trabajo si no nos controlamos antes de la convocatoria.

Los nervios previos a un examen son inevitables; incluso, si me apuráis, necesarios para darnos un extra de actividad en los días anteriores. Las únicas personas que no van nerviosas es porque no tienen nada que perder o porque (creen) tienen todo requete sabido y dominado. Esto segundo dudo que sea muy frecuente en las oposiciones de cualquier tipo con un cierto nivel de exigencia. 

Pero no es lo mismo estar nervioso que perder por completo el control de la situación. Y si se pierde, hay que obligarse a uno mismo a mirarlo de otro modo y reflexionar. Me refiero a situaciones de histeria al límite malísimo con los nervios hasta el punto de no poder presentarse al examen, no dormir durante semanas por pesadillas o por estudiar, no tomarse ni un respiro los días anteriores, quedarse hasta las mil y monas la noche de antes y no descansar... Al final, con esa actitud somos nosotros mismos los que provocamos que los simulacros o ejercicios o test que hacemos en casa salgan fatal y nos desmotivemos, por no hablar de ir al propio examen y no ser capaces ni de leer lo que tenemos delante. 

La lección que he aprendido en este caso (la primera vez que me enfrentaba a mi oposición con posibilidades de aprobar, y el primer escalón lo he logrado subir) es que si estoy cansada, me tomo un respiro o me doy un paseo porque no soy una máquina; si los nervios sobrepasan un nivel aceptable, no puedo permitirme no tomar algo, ya sean tilas, ya sea recurrir a pastillas (con receta, siempre) para dormir.


En fin, que el tiempo esos días previos es más oro que nunca, pero no para estar 25 horas al día estudiando (la oposición no se aprueba o suspende el día de antes, es una carrera de fondo), sino para emplearlo bien: hacer que cunda el tiempo efectivo ante los libros, parar cuando el cuerpo y la mente lo pidan, evitar distracciones, no dejarse llevar por el miedo y los nervios.

No dejarse aplastar por uno mismo.

Y es que  "El que vence a los otros es fuerte, pero el que se vence a sí mismo es poderoso." (Lao Tse)

viernes, 3 de julio de 2015

Quien no esté en nuestra lucha...

Otras veces he hablado sobre los amigos, tanto los de fuera como los que nos encontramos en la oposición. Pero también conocemos todos, o al menos la mayoría de los que opositamos, que no todo es tan de color de rosas en ese aspecto.

A veces las personas que nos rodean no entienden lo que significa realmente opositar, los sacrificios que conlleva y, especialmente, la falta de tiempo de ocio. No es raro que personas que antes eran nuestros amigos, llegados a este punto quieran hacer sus planes, tú no puedas amoldarte (no solo por falta de tiempo, también porque opositar en general es sinónimo de no tener dinero propio) y al final no cuentan contigo. 

Por duro que sea, la vida es así. No pasa solo en la oposición; las personas entran y salen de nuestra vida por millones de circunstancias. Los opositores quizá le demos algo de mayor importancia porque, para nuestro "trabajo", nos apoyamos mucho en la comprensión y la motivación de los que nos rodean. Pero, simplemente, déjalo pasar. Te dará pena, sí, pero quizá, más adelante, la vida os junte a tomar un café de nuevo. 

Por supuesto, hay casos en los que esa "pasada de página" no se hace de modo tan natural y pacífico. Nos encontramos con personas que, no solamente siguen su camino, sino que nos tiran a la cara las ocasiones en que se sienten "fallados" por nuestra falta de atención, que no tenemos tiempo para sus "necesidades", que nunca estamos cuando se nos llama; incluso muchas veces hay una gota de envidia cuando ellos no pueden (o no quieren) luchar por sus sueños y nos ven avanzar hacia los nuestros mientras se resignan a un trabajo que les desagrada o a una vida estancada.

Estas son las personas que no se merecen nuestro tiempo ni mucho menos nuestras lamentaciones. Si a ellas no les importamos, ¿por qué vamos a perder tiempo echándolas en falta? Sé que es más fácil decirlo que hacerlo, pero en la oposición hay que ser una gotita egoístas y rodearnos solo de lo que es positivo y nos ayuda. Al fin y al cabo, nos están echando en cara que seamos opositores, ¿lo vais a dejar de ser por ellos?

Además, hay un dicho por ahí que me parece muy oportuno para estos casos: quien no esté presente en tu lucha, no se merece estar en tu éxito.


photo credit: Seaside of Juist - wanderlust via photopin (license)

viernes, 26 de junio de 2015

La palabra mágica: autosuperación

"Cuanto más hacemos, más podemos hacer." William Hazlitt

Llega un punto en la oposición que es relativamente sencillo levantarse a estudiar. En circunstancias normales, cuando ya hemos creado una rutina y todo está correcto a nuestro alrededor, podemos tener mejor o peor día, pero es nuestra tarea y cumplimos. Nos acomodamos. No me refiero a que no luchemos o a que no nos esforcemos, sino a que nos acostumbramos a que es lo que hemos elegido hacer y lo hacemos. 

photo credit: Below cat ears via photopin (license)
Cada vez estoy más segura que una de las palabras más importantes para poder avanzar en la oposición es la autosuperación, en un sentido amplio. Superación personal, primero, al levantarnos cada día y analizar nuestros propios errores del día anterior. Intentar mejorar, perfeccionar ese tema que nos trae de cabeza, profundizar en aquello que no nos queda claro sin limitarnos a leer y repetir las cosas como papagayos. 

Pero también superarse a uno mismo cuando las circunstancias lo piden a gritos. Porque la vida no suele ser pacífica y, precisamente en las cuestas arriba, es cuando tenemos que demostrar cuánto queremos de verdad nuestra plaza. Habrá ocasiones, por fuerza, que haya que parar para solucionar problemas. Pero el día tiene 24 largas horas y si se quiere, se saca tiempo para todo. 

 

No os conforméis con ir pasando el día a día. No os mintáis a vosotros mismos para tomaros pausas innecesarias cada vez que haya un obstáculo en el camino. No os resignéis en un punto del camino, porque la meta no está aquí ni va a venir a vuestros pies. 

Esto no es solo aguantar una rutina lineal; hay que avanzar creciendo y fabricando escalones que nos acerquen hasta el objetivo.

viernes, 22 de mayo de 2015

Sobrevivir a opositar... en los días previos al examen.

1. Parte de lo más básico: asume que eres un animal peligroso. Ningún opositor en su sano juicio los días antes del examen va a... Me corrijo: ningún opositor está en su sano juicio esos días, y punto. 

2. Almacena provisiones en tu opozulo como si fuese a pasar un huracán. Ya tendrás tiempo de vida sana después, ahora importas tú y tus antojos. Avisa en tu casa de esto, por si eres de los que arranca extremidades cuando te desaparece un pedazo de tu tableta de chocolate con dulce de leche.

3. Acuérdate también te encontrar y poner visibles tus apuntes cuando se acerquen los 15-10 días anteriores al examen. Las estadísticas apuntan a que son las fechas en las que más hojas, esquemas y el bolígrafo preciso que quieres usar se reúnen con las parejas de tus calcetines en el mundo que hay pasado el tambor de la lavadora. O quizá, solo quizá, estás un pelín más nervioso de lo normal y no encontrarías un elefante que estuviese sentado en tu propia silla. 

4. Avisa a los demás de que estos días vas a ser casi, casi como un adorable gremlin: 
- No comas después de las 00:00 para no tener una noche pesada, especialmente si se trata de azúcar, redbull, cafeína o cosas que te vayan a agitar más de lo que estás. De verdad, pienso en un opositor los días previos del examen mezclado con algún excitante y me viene a la cabeza esto: 

- Si haces caso a mi preparador, tampoco vas a mojarte: ducharte es perder tiempo (excepto el día/mañana antes del examen, por el bien de tus compañeros, gracias).
- Y, por supuesto, no vas a ver la luz del sol. Aunque esto no es que cambie mucho (o nada) respecto del resto del tiempo de los días del opositor, el color blanco nuclear nos delata. 

5. Repite conmigo: "no voy a meter este subrayador en el ojo a quien me pregunte si esta vez voy a aprobar". Es momento para que todo el mundo saque sus "frases joroba-opositores": "el sobrino de la prima del vecino del octavo conoce a uno que aprobó a la primera"; "¿por qué estás nervioso? si con el tiempo que llevas tienes que sabértelo todo"; "esto está chupado, un examencito y tienes la vida solucionada para siempre". 
Por si no cumples este paso, al menos deja a alguien encargado de decirle a los de la televisión eso de "No me lo puedo creer, siempre saludaba cuando me lo cruzaba por las escaleras".

6. Ante todo, buen humor, paciencia, ánimo, ¡suerte! 

El blog y yo nos vamos a por provisiones para sobrevivir estas semanas previas a mi test. Desde aquí os mando mucho ánimo, especialmente a mis compañeros opositores a profesores y secretarios judiciales (y demás opositores que os examinéis en las próximas semanas). Exprimid estos días y haced que todo esto merezca la pena ;)


viernes, 15 de mayo de 2015

A mí yo futuro

No sé dónde estarás al leer esto, cuánto tiempo habrá pasado ni cómo habrá acabado esta aventura que es opositar. Pero te escribo para que no te olvides...

Para que no te olvides nunca de cómo te sentías mientras estudiabas. Recuerda los días en que pensabas que esto no era para ti, que no tenías fuerzas ni ganas de más, que te acostabas con la sensación de haber perdido una batalla. Esos son los días que hacen que valoremos que la vida no regala nada y no es un camino de rosas.

Y aún así, a la mañana siguiente te obligabas a salir de la cama y enfrentarte a tus miedos. Incluso, algunos días llegabas a sentir que podías lograr volar hasta las estrellas si te lo proponías; la clave era persistir, resistir, levantarse tras cada caída. Las cosas que merecen la pena no suelen ser fáciles. Y la oposición no es una excepción. Son muchos días de sangre, sudor y lágrimas pero, sea cual sea su final, te ha dejado muchas experiencias positivas y lecciones aprendidas. 

No te olvides de las personas que te acompañaron en el camino, aquellas que te reconfortaban cuando la motivación estaba a cero, se acordaban de traerte chocolate cuando estabas subiéndote por las paredes, te preparaban tu comida favorita si te veían cansada o aguantaban tus gritos y lloros injutos cuando tenías un mal día. Hay gente que te ha apoyado sin condiciones ni restricciones durante la oposición, que se merecen un verdadero monumento.

Y, ante todo, no olvides, y aunque esté feo decirlo y lejos de ser humilde... Eres valiente. Hay que serlo para regalar años de tu vida a estudiar sin garantía alguna; hay que serlo para elegir rutina y sacrificio; hay que serlo para continuar después de cada batalla perdida. 

No te olvides de cómo llegaste a dónde estás.

"El que olvida el punto de partida pierde fácilmente la meta." 

photo credit: Dawson County, Texas via photopin (license)

AVISO: Queda prohibida cualquier tipo de reproducción total o parcial de cualquiera de los posts de este blog, bajo pena de procedimiento penal.
Gracias por respetar el trabajo de los demás.