Detrás de los cantes...
Intentando sobrevivir a esto de opositar, compartiendo este arduo camino salpicado de anécdotas, experiencias y buen humor, para evitar perder la cabeza, ¿te apuntas?
AVISO: Queda prohibida cualquier tipo de reproducción total o parcial de cualquiera de los posts de este blog. Gracias por respetar el trabajo de los demás.
Este año se acaba y tenemos dos cosas claras: lo hemos vivido y, además, lo hemos vivido trabajando por el futuro que queremos.
No creo en los años buenos o malos, creo que hay mejores y peores situaciones en las que tenemos que afrontar lo que viene, tomar decisiones, aprender lecciones.
De nosotros depende, al final, tener una cajita de buenos recuerdos de este año que se acaba; una cajita repleta de sonrisas, abrazos, momentos de complicidad con nuestra gente y unas gotitas de sabiduría que añadir a la botella de la vida.
Tampoco creo en las listas de propósitos esas que nadie cumple más allá del 1 de enero. Así que, al 2015 le voy a pedir algo medianamente sencillo para repartir con vosotros, compañeros opositores: Querer. Poder. Hacer.
Querer, mantener la motivación de levantarse cada día a estudiar, de no darnos por vencidos. Os deseo desde aquí ilusión por lo que hacemos y por qué lo hacemos. El camino de la oposición se hace más llevadero si se lleva con buen humor y viéndolo como un trámite, no como un castigo.
Pero, además, no solo necesitamos estudiar, sino poder hacerlo, tener las circunstancias adecuadas. Por eso, desde aquí os deseo salud y estabilidad, para el opositor y para quienes nos rodean. Los que sabéis de primera mano lo duro que es ponerse con los temas cuando las circunstancias lo evitan, cuando toca sacar tiempo para estudiar de debajo de las piedras porque otras cosas son prioritarias, cuando se está agotado física y mentalmente y solamente se tiene ganas de salir huyendo... Comprendéis lo importante que es la estabilidad. Y los que no lo habéis pasado, no sabéis lo que es y espero que no lleguéis a saberlo.
Y, por último, hacer. No solo el "hacer" que representa que nos sentemos a estudiar, sino hacer las cosas que nos gustan, disfrutar de la vida y de los nuestros, pero hacerlo sin perder nuestra esencia. Ya os he dicho en otras ocasiones que el mundo no se para mientras opositamos, así que no os paréis vosotros: avanzad, al ritmo que el estudio permita, pero seguid adelante con la vida y exprimid cada instante.
Parece una total contradicción, pero una de las cosas más importantes para rendir estudiando es descansar el tiempo suficiente.
No es sano, ni para el cuerpo ni para la mente, estudiar 7 días a la semana, 12 horas al día, 360 días al año. Para el cuerpo, está claro: acumulas cansancio y llega un punto en que de cada hora real sentado ante los apuntes, sacas 5 minutos efectivos de estudio. No somos máquinas y estudiar cansa mucho más de lo que la "sabiduría popular" considera.
Pero también mentalmente, estudiar sin descansos puede resultar contraproductivo. Conozco algún opositor (aunque escasos, todo sea dicho) que no hacen descanso semanal escudándose en que así llegarán antes a aprobar. Personalmente, lo respeto, pero no lo comparto; considero que llega un punto es que si no tienes nada más que la oposición en tu día a día, se agota la motivación y ¿entonces qué? ¿Te tomas una semana, un mes para recuperarte?
Recuerdo aquellas épocas de exámenes en la universidad que, si bien no comparables en cuanto a carga del estudio, sí se pueden comparar en cuanto a intensidad: 15-20 días de estar delante de libros, códigos y apuntes sin quitarse ni el pijama, como quien dice. ¿Aguantaríais así durante meses? Yo reconozco que llegaría un punto en que odiaría tanto el estudiar que ni la "recompensa" de la plaza me serviría para seguir ahí.
Por el otro extremo, esto tampoco implica el otro extremo: descansos cada vez que leemos una hoja, fines de semana de desmadre, un mes de vacaciones, todos los puentes nacionales y de todas las Comunidades Autónomas, vivamos en ella o no... Una ración de seriedad.
Así que podemos dar unos consejos en general:
- Dicen los estudios varios que nos es difícil estar al máximo de concentración más de unos 50-60 minutos, por lo que aconsejan hacer un breve receso tras ese tiempo. Matizo: 50-60 minutos de estudio de verdad, no de "me coloco, abro el libro, bebo agua, miro las musarañas, miro el libro... uy, ha pasado una hora, voy a mirar whatsapp". Y "breve receso" es "breve" de verdad: ir al baño, levantarte a por agua, beberte un café.
- Dormir es básico. Es más, también está bastante estudiado que ayuda a la memoria.
- Lo normal es descansar un día en semana, no hay regla escrita sobre qué día, pero sí una regla "no escrita": aprovéchalo, recarga fuerzas al máximo.
- Normalmente, olvídate de los puentes y las fiestas varias. La rutina de los opositores no entiende de festivos.
- Vacaciones, las justas. Nadie te va a prohibir tomarte un mes para irte a la Conchinchina, ya eres suficientemente mayorcito para tomar tus decisiones. Pero tampoco (prácticamente) nadie te lo va a aconsejar; la vuelta al estudio puede ser un suplicio mucho mayor que el tener solo una semana de vacaciones al año.
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