A veces, las
estrellas se alinean y los sueños al fin se hacen realidad. Bueno, eso no es
del todo cierto. Los que se alinean son todos los factores necesarios y que han
estado, en su mayoría, en nuestras manos: trabajo, esfuerzo, preparación, la
gotita de suerte… Y nuestros sueños se cumplen, sí. O mejor dicho, hemos hecho que
se cumplan.
La plaza tiene tu
nombre; se abre una nueva vida ante ti que, si bien mil veces fantaseada, nunca
te habrías imaginado lo bien que sabe. Incluso, te sientes un poquito vacía sin
tener que vivir rodeada...