Detrás de los cantes...

Intentando sobrevivir a esto de opositar, compartiendo este arduo camino salpicado de anécdotas, experiencias y buen humor, para evitar perder la cabeza, ¿te apuntas?

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sábado, 26 de enero de 2013

Sonríe, al fin y al cabo estás luchando por lo que te gusta.

Hace poco, un amigo me dijo algo así como que los bajones pasarán, pero lo que yo hago durará toda mi vida. Y tiene toda la razón.

A veces nos desesperamos, nos sentimos incapaces o vemos que nuestra meta está tan lejos que hoy no es el día para ponerse a 200%, que ya si eso mañana. Pero nos equivocamos. ¿Cuánta gente tiene que trabajar por necesidad en cualquier cosa, o está en paro buscando algo que le lleve a la autorrealización aunque sea mínimamente? 

Quizá hayáis visto u oído sobre la Pirámide de Maslow alguna vez, en alguna asignatura o en anuncio de televisión. Hoy os la recuerdo a algunos y os la muestro a los demás:

Según esta pirámide, las personas vamos buscando las cosas de la vida desde la base hasta el vértice; desde la pura supervivencia, hasta el verdadero crecimiento como personas. Aunque en algunos momentos lo olvidemos, estamos luchando por el vértice de esta pirámide y deberíamos sentirnos afortunados porque eso significa muchas cosas:

- Primero, que podemos sobrevivir, porque tenemos apoyos económicos y seguridad proporcionados por familia, pareja o propio trabajo. Que muchos de nosotros somos una inversión de futuro de nuestros padres, que confían en que lleguemos a donde queremos.

- Que tenemos afecto. Nos comprenderán mejor o peor, habrá momento en que odiemos a nuestros amigos por quedar sabiendo que nosotros no podemos o que tu familia planee unas vacaciones al Caribe en un puente, puente que tú como opositor no tienes ni tu preparador se plantea darte. Pero están ahí. No somos hermitaños en una cueva, porque estoy segura de que el momento de ocio y tiempo libre cada uno de vosotros lo compartís con otras personas, que a lo mejor no aprecian qué es opositar, pero que al menos te hacen reír y te animan.

- El reconocimiento. Seguro que alguien os ha dicho alguna vez algo como lo que me dijo a mí mi amigo: lo tuyo es para siempre, bien por ti que estás sacrificando ahora algo por trabajar en lo que te gusta, o qué orgulloso estoy de que intentes ir a por tus sueños.

- Y por último, que tenemos la oportunidad de luchar por la autorrealización, por sentirnos bien con nosotros profesionalmente, tener un trabajo que nos guste y unas condiciones bastante buenas para avanzar. Nadie está opositando por obligación, nadie está opositando a algo que no le gusta. Es nuestra elección, con sus momentos buenos, malos y peores, pero lo hacemos porque queremos algo. 

Porque Señores y Señoras...






Besos y abrazos,
Irene


PD: imagen de

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