Detrás de los cantes...

Intentando sobrevivir a esto de opositar, compartiendo este arduo camino salpicado de anécdotas, experiencias y buen humor, para evitar perder la cabeza, ¿te apuntas?

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viernes, 20 de junio de 2014

Estancamiento vs. Superación

Suena el despertador, pero hoy no tienes ganas de hacerle caso. En tu escritorio, los temas se acumulan junto a la frustración de no hacerte con ellos. Ayer no fue un buen día; quizá la semana entera te haya parecido un desastre que te ha dejado una amarga sensación. Incluso, es posible que te haya tocado escuchar una charla de tu preparador sobre que debes ponerte las pilas y que repitas los mismo temas para el próximo día. Pero no es tan fácil, ¿verdad? 

Hay rachas en que te sientes completamente estancado en un epígrafe o un tema, en un bloque de temas que nunca has llegado a entender y parece que tu cabeza se niega a memorizar. No avanzas como tu bonito planning lleno de frases de motivación indica. O es posible que hayas llegado a este estado después de un suspenso.

Pero, ¿sabes qué? Esto son solo gajes del oficio. No eres el primer ni el último opositor que ha tenido la sensación de estancarse, y seguramente no será la última vez que tú mismo experimentes esto antes de llegar a la meta. 

Sin embargo, la clave la tienes tú. La respuesta al estancamiento es el afán por superarse.


Descansa un rato más en la cama hoy, vale, pero solo porque tienes que coger fuerzas. Cuando te levantes, hazlo con la intención de comerte el mundo: que no haya tema o código que pueda contigo.

Cuando haya problemas, busca soluciones, habla con tu entorno, no te rindas. Hoy es el punto de inflexión, eso lo marcas tú y solamente tú.

No te mientas, que esto no es algo de un día para otro. Quizá esta semana estés bajo de forma todavía pero coge ritmo poco a poco y vuelve a empezar, vuelve a ilusionarte, vuelve a empeñarte en hacer buenos cantes y en arrasar con lo que se te ponga por delante.

Es cuestión de querer, cuestión de intentarlo. Es sacrificio, altibajos, momentos de completa desesperación seguidos de la mayor de las euforias.

El caso es que todo esto, al final, puedes hacer que merezca la pena.

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