Detrás de los cantes...

Intentando sobrevivir a esto de opositar, compartiendo este arduo camino salpicado de anécdotas, experiencias y buen humor, para evitar perder la cabeza, ¿te apuntas?

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viernes, 13 de junio de 2014

No seré la amiga perfecta...

Soy opositora y, por tanto, no seré la amiga perfecta. No te cogeré el teléfono siempre que llames ni contestaré tus whatsapp al momento. Posiblemente, ni siquiera encuentres mi móvil operativo a las horas "normales". A veces te contestaré, pero no estaré del mejor humor y quizá ni siquiera me apetezca escuchar el día tonto que has tenido en el trabajo y me oirás bostezar. Incluso, a veces seré yo quien llame para quejarme de que estoy agobiada, cansada o frustrada y tú negarás con la cabeza, al otro lado del teléfono, mientras aguantas mis mismas tonterías de cada semana. 

Pareceré egoista porque todo girará en torno a mi oposición: cuándo puedo quedar, cuándo puedo llamarte para charlar, hacerte un favor o darte tu regalo de cumpleaños 2 meses después. No tendré nada interesante que contarte porque ya sabes mis días de cante y qué asignatura llevo esta semana; al fin y al cabo, me quejo de ello por telegram varias veces al día en los grupos que tenemos en común. Se me olvidará llamarte a ver qué tal tu entrevista de trabajo o si tu jefe ha tomado al fin la decisión de hacerte indefinido. Es posible incluso que no te haya felicitado en tu cumpleaños, no porque lo haya olvidado, sino porque no sepa en qué día vivo. 

Cuando te intereses por mis exámenes o cantes, primero negaré que quiera hablar de ello, te diré eso de que "mejor desconecto, cuéntame tú cosas"... y terminaré lloriqueando por las preguntas del test o por lo mal que llevé el tema la semana pasada y la "regañina" que me echó el preparador. 

No, definitivamente no seré la amiga perfecta durante esta etapa. 

Pero puedo prometerte algo: 

Cuando de verdad me necesites, te escucharé, apoyaré e intentaré aconsejar. Haré hueco entre mis apuntes, me acostaré más tarde hoy para mañana escaparme a tomar un café contigo. Las veces que me olvide de algo importante, me disculparé e intentaré compensártelo. Me pondré alarmas en el teléfono para que no se me vuelva a olvidar. ¿Me escribiste un whatsapp ayer? Lo debí de mirar sin leerlo, pero ahora mismo te contesto a todo.

Te prometo que, si me das tu voto de confianza y me apoyas en este viaje, estaré eternamente agradecida. Porque, antes que opositora, soy la misma persona de siempre, tu amiga, y me sigues importando. Me dolería perderte y valoro que me animes cuando quiero tirar la oposición por la ventana. Es posible, que sin toda la motivación que me aportáis desde fuera, ya hubiese tirado la toalla. 

Así que, si no te cojo el teléfono a la primera, tan solo espérame. 


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