Detrás de los cantes...

Intentando sobrevivir a esto de opositar, compartiendo este arduo camino salpicado de anécdotas, experiencias y buen humor, para evitar perder la cabeza, ¿te apuntas?

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viernes, 14 de noviembre de 2014

Sobrevivir... a las reuniones familiares o con amigos

Que levante la mano el opositor a quien en una reunión social de personas a las que hacía tiempo que no veías, te han preguntado algo así como "¿y todavía sigues estudiando?". Estoy segura de que hay pocas manos sin levantar porque la humanidad tiene una realidad muy básica: nos encanta cotillear sobre la vida de los demás.

Muchas veces, cuando nos proponen este tipo de planes, no tenemos ni ganas de ir, porque nos recuerdan fervientemente que nuestra vida está en "pause" mientras que los demás tienen mil cosas que contarnos... y preguntarnos.

Así que, compañero opositor, si sacas la voluntad suficiente para aceptar la invitación, ¿cómo sobrevivir sin mandar a nadie a tomar vientos?

  1. Mentalízate. Las reuniones familiares o con amigos son caldo de cultivo para restregarte los años que llevas encerrado estudiando y salir con 15 invitaciones a bodas, bautizos, comuniones y otras reuniones. Y es que llega la época para todo opositor en la que a tus amigos de la universidad o a tus primos con los que jugabas todos los veranos en el pueblo les da por casarse y tener hijos. Afortunadamente, siempre puedes sonreír educadamente, encoger los hombros y decir "mi preparador no me va a dar libre"/"mi examen es cerca de esas fechas"/"tengo un simulacro de examen justo el día después". No te preocupes, no se molestarán en comprobar tu coartada, te dan por perdido desde hace tiempo.
  2. Ensaya ante el espejo tu mejor sonrisa y una forma de decir sin (que se note demasiado) hastío: "Sí, aún oposito", "No, no sé cuándo voy a aprobar", "No, no tengo el placer de conocer al hijo del primo de tu vecino del tercero, que se sacó la oposición en 6 meses mientras trabajaba a tiempo completo". 
  3. Lo primero que te van a decir cuando llegues será algo tipo "¡Anda, el desaparecido!".  Contesta con clase: "Es que he tenido que sacar un hueco para vosotros, mi agenda es demasiado apretada como para venir siempre que quedáis". A nadie le interesa que la razón de que tu agenda esté apretada es porque se ha quedado atrapada debajo de una torre de libros gordos de Petete.
  4. Cuando alguien saque la conversación de "los viajes que he hecho este año" o "la casa que me he comprado" o "qué bien se está en el Caribe", ni pienses si te da envidia o no. Desconecta y ponte a tararear mentalmente. Total, el blanco-nuclear-opositor es el color de piel al que mejor le sientan todos los tonos de ropa y tú vives a gusto con unos padres que te deben de querer mucho para mantenerte como si fueses una inversión; en el fondo, te envidian ellos a ti.

5. Sí, te vas pronto a casa porque al día siguiente te toca madrugar para estudiar. Pero hasta entonces, ¡que te quiten lo bailao! Ante todo, diviértete, desconecta y cuando te pregunten por la oposición, cambia de tema. Es tu día libre y tienes derecho a ello ;) Quizá mucha de la gente de la reunión no sepa apreciar tu esfuerzo y sacrificio, pero oye, cuando apruebes, no tendrás que invitarlos a ver tu victoria.

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