Detrás de los cantes...

Intentando sobrevivir a esto de opositar, compartiendo este arduo camino salpicado de anécdotas, experiencias y buen humor, para evitar perder la cabeza, ¿te apuntas?

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viernes, 17 de abril de 2015

Caerse siete veces...

Dice el proverbio japonés: "Caerse siete veces, levantarse ocho."

A veces, nuestros resultados no son todo lo que esperábamos, por los motivos que sean. Soñar es más fácil que hacerlo en la realidad, sin duda. Pero eso no significa que un tropezón sea algo negativo, ni mucho menos. Pensadlo bien: solo puedes tropezar si estás caminando. Si caminas para atrás, como los cangrejos, ya es otro tipo de problema, que ahora no viene al caso.

Cuando caemos por el camino, deberíamos abrir bien ojos y oídos para darnos centa de varias cosas.

Primero, analizar el por qué, cuál es la situación y buscar la solución. No somos perfectos y siempre habrá algo que se pueda mejorar o cambiar,  pero tampoco olvides valorar tu esfuerzo y tu trabajo, no te subestimes. Además, en la oposición y sus piedras en el camino también debemos valorar el factor "suerte" (o "no suerte", más bien) que haya podido llevarnos a caer. A veces, me temo, no depende el 100% de nosotros mismos, y eso es bastante frustrante. 
Ante todo, mirar lo nuestro y no la paja en ojo ajeno. Y mirar atrás solo para continuar hacia delante.

Segundo, ya que caemos, es un buen momento para darnos cuenta de las personas que nos tienden su mano para ayudarnos a levantar. Son ellas las que de verdad cuentan, no las personas que ponen trabas, las que siembran dudas, las que juzgan sin saber, las que subestiman tus logros. Por el hecho de opositar y de dejarte la piel cada día, ya eres un valiente, no dejes que nadie te haga dudar de ello. Y apóyate en tu gente; están ahí para ti, para que te desahogues y para darte fuerzas.

Por último, debemos hacer caso al proverbio y volvernos a levantar, una y otra vez, siempre que haga falta. Una batalla perdida no significa que la guerra esté perdida. 

No olvides dónde estás y hacia dónde vas. No olvides quién eres y por qué luchas. 

Levántate y hazlo ocurrir. 




Pd. Esto es algo que estaba medio escrito ya, pero me ha parecido momento de rescatarlo y compartirlo "en voz alta", especialmente dedicado para las personas que ayer, tras el corte del test de jueces, os quedasteis con una sensación rara. No es una situación para nada normal, con el número de plazas de los últimos años. Y lo extiendo, por supuesto, a todo aquel opositor que tras el examen de turno necesita pararse y pensar. Que nada os robe vuestros sueños ni os haga pensar que no podéis con ello. 

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