Detrás de los cantes...

Intentando sobrevivir a esto de opositar, compartiendo este arduo camino salpicado de anécdotas, experiencias y buen humor, para evitar perder la cabeza, ¿te apuntas?

AVISO: Queda prohibida cualquier tipo de reproducción total o parcial de cualquiera de los posts de este blog. Gracias por respetar el trabajo de los demás.



viernes, 27 de septiembre de 2013

No todas las semanas son buenas...

No todas las semanas son buenas... Pero hay que sobreponerse a las circunstancias.

Sin duda, la oposición es algo a medio/largo plazo y, por ello, nuestra vida pasará por distintas etapas. Hay momentos buenísimos en los que tenemos ganas de comernos los temas a pares. Pero siempre habrá días, semanas, incluso meses peores, porque al fin y al cabo la vida no es solo memorizar apuntes metidos en una burbuja.

¿Sabéis qué? Esos son los momentos en los que realmente sacamos lo mejor de nosotros y nos demostramos hasta qué punto somos adultos, maduros y capaces de sobreponernos a las situaciones. No hay que tener miedo a un mal cante o a aflojar un poco el ritmo mientras ponemos orden interno. Si hay algo que he aprendido hasta ahora es que nuestros preparadores son humanos y saben perfectamente que no se puede estar al 100% los 365 días del año; ellos nos van a apretar pero nunca a ahogar (y si os ahogan, quizá no sea el preparador que os venga mejor, bajo mi humilde opinión). 


Aun en los momentos difíciles, os animo a intentarlo; a llevar los temas, aunque sean pocos y justos; a forzaros a sentaros delante de los libros; a ir a cantar aunque hagáis cantes reguleros o incluso malillos, para aprender de los errores. 

No os sentéis a ver los días pasar, porque alguien una vez dijo, con mucha razón, que el que no lucha no puede ganar.

No os dejéis vencer por las malas rachas.

No dejéis vuestros sueños en suspense mientras os laméis las heridas.

El mundo no se para, llueva o haga sol para ti. Pero siempre puedes correr bajo la lluvia: irás más despacio, pero llegarás a tu objetivo.

@icpinilla


martes, 10 de septiembre de 2013

Estudiar, estudiando, estudiado...

Estudiar no es fácil. Estudiar algo que no nos gusta es una tortura. Pero que te digan cómo debes estudiar y que tú intentes hacerlo, para mí es un horror mayor.

Cuando nos sentamos a estudiar algo, cuanto más una oposición que conlleva muchas horas ante apuntes, tenemos que tener claro algo: cada persona es un mundo. Algunas estudian mejor por la mañana, otras echan más horas por la tarde y hay gente que se queda estudiando hasta altas horas de la madrugada. Hay personas a las que una sola hora les cunde como a otras dos o tres horas porque estudian de modo distinto y su cabeza funciona de otra manera (a lo mejor la primera persona necesita luego más repaso mientras que la segunda va al cante prácticamente sin repaso alguno).

No os puedo decir (ni yo ni nadie) cómo os conviene a cada uno estudiar, pero sí podemos establecer una serie de pautas que son útiles y unos consejos desde la experiencia de cada uno.

Estudiando hay que estar cómodo, primeramente y antes de empezar. Tanto por el asiento como por el ambiente. ¿O me vais a negar que intentar estudiar en una biblioteca con aire acondicionado a tope y tú muerto de frío no es perder el tiempo?  Hay que tener a mano todo lo que vamos a necesitar, sobre todo libros, códigos, papel y bolígrafo. Hay un factor común para todo el mundo: es contraproducente levantarnos 48 veces a por agua, a por algo para picar, al baño, a mirar el teléfono...

Ah, sí, el teléfono, amigo y enemigo a la vez. No nos podemos mentir: con tanto whatsapp, line, facebook, twitter y cia, tenemos más mérito sacándonos la oposición que hace 5 años :P Aquí solo hay una solución: fuerza de voluntad, ya sea dejando el teléfono guardado o apagado, desconectando los datos o sin hacerle caso hasta los descansos. Donde digo teléfono digo ordenador, ipad, ebook o nuestro amigo Pepito el de los Palotes viniendo a casa a tomarse un café todos los días.

Y algo muy importante: no hay que marcarse una planificación de estudio del día irreal. Somos personas, con límites, nos distraemos, necesitamos descansos... No os machaquéis por no cumplir un planning de 300 temas como si fueseis máquinas. Cada uno a su ritmo, y teniendo en cuenta que hay días mejores y peores, días en que el cansancio se acumula y días en que tenemos la sensación de poder comernos el mundo. 

Y una vez estudiado...  Tan importante es estudiar como luego descansar. No se sobrevive a esto estando delante de los libros día y noche, cada día de la semana e ignorando todo lo demás. Hay una vida, hay aficiones que cultivar, hay que salir a dar paseos, a tomarse un refresco con los amigos y reír un rato, ver películas o tirarse en el sofá en familia... En definitiva, nuestra mayor arma es nuestra cabeza pero no es una máquina: concededla los descansos que se merece o esto se hará mucho más cuesta arriba.

Y no os permitáis perder vuestra vida por la oposición. Si bien es cierto que esto nos roba mucho tiempo, nuestra familia y amigos están ahí apoyando siempre y de vez en cuando también necesitan que estemos nosotros en la medida en la que podamos. No implica que si Fulanita nos llama a las 6 de la tarde un miércoles porque está frustrada con su trabajo, dejemos todo y salgamos corriendo. No, no y mil veces no. Significa que, cuando no estamos estudiando, podemos tomarnos un refresco con un colega o ir al cine aunque sea miércoles sin sentirnos culpables, siempre que hayamos cumplido con nuestro estudio.

Y vosotros, ¿añadiríais algo? ;)

- Irene. 

martes, 30 de julio de 2013

La oposición y la vida, un plan a largo plazo.

          Debo confesar que no sabía que enfoque darle a este post,razón por la cual he tenido a MP detrás mía,hasta el ultimo segundo,esperando que se lo enviara al correo. Desde aquí,,aprovecho para darle las gracias por su paciencia.
                       
           “Poh eso”,como diría Dani Rovira,que os quería hablar de una reflexión que últimamente me pasa por la cabeza ,y es el asunto de como enfocamos mentalmente el tema de las oposiciones. Sé que es difícil decir algo que no se haya dicho ya,pero aún así me arriesgo;).

             Seguro que más de una vez os habréis preguntado,incluso los que lleváis poco “Que habría pasado si hubiera elegido otras oposiciones”?,incluso,”Que habría pasado de estudiar otra carrera”?

            La cuestión es que muchas veces ,por desgracia,uno se mete en esto,sin saber muy bien lo que le espera,sí,puedes decir,”yo tengo vocación,quiero ser juez,o secretario,o registrador,etc.,y se que va  a ser muy duro,que son muchas horas al día”.Pero la realidad es, que uno no sabe lo que realmente es,hasta que empieza.

           Os preguntareis a que vienen todas estas cosas tan sumamente habladas hasta la saciedad,bueno,viene a cuento de que me he dado cuenta,con el paso del tiempo,de que la actitud “vital” que tengamos, posiblemente influya mucho en nuestras posibilidades de aprobar,o al menos,de ser felices. No me refiero a ser optimista,positivo;eso todos los intentamos,con mayor o menor éxito. Me refiero a la percepción que tengamos de nuestra vida,de como nos sentimos siendo opositores,de si verdaderamente sentimos que estamos donde queremos estar y la forma en la que enfocamos el asunto.

          Lo que quiero decir,es que esta oposición,a veces tiene un efecto muy nocivo,y es que puede llegar a obsesionarnos,a convertirnos en algo indeseado “el opositor profesional”.Creo que eres opositor profesional cuando las oposiciones son toda tu vida,cuando dejas de ser una persona para ser solo un opositor. Cuando pierdes el norte de lo que estás haciendo y de lo que quieres hacer con tu vida.

         Es malo ser opositor profesional,muy malo,aumenta el desgaste,ya de por si,enorme de este trabajo,y ,además,por desgracia,hace que las personas no suelan aprobar,salvo excepciones.

         Por eso,mi reflexión es esta,no perdáis el norte,sentiros siempre a gusto con lo que sois,no dejéis que las oposiciones sean lo único que hay en vuestra vida,sacarle el máximo provecho a vuestro tiempo libre,en definitiva,que aunque esto se lleve casi todas vuestras horas,haya “colchones” a los lados de la oposición,que os mantengan como personas normales. La gente que tiene una buena pareja,que sale,que hace planes,que se siente feliz,a pesar de lo difícil del camino,la que se pone limites en el esfuerzo,es la que acaba aprobando.

        Y esto va por los “novatos”,los que acabáis de salir de la carrera,no os metáis en esto “porque no hay otra cosa”,”porque mi amigo también va a estar”o por cualquier otra razón del mismo género. Esto es muy duro,es un plan a largo plazo,es un riesgo,y no siempre sale como uno quiere,pero sobre todo,nunca dejéis de ser personas,de tener una vida que avanza al margen de las oposiciones,no lo supeditéis todo a aprobar y sacar una plaza,porque esto es un sueño,si,pero también es una opción de trabajo,y ningún trabajo merece la pena si os perdéis en el camino para conseguirlo.

      Por quitar un poco de tono trágico a mi discurso,diré,que yo he tenido la suerte de cruzarme por el camino con gente que me han hecho sentirme más centrado,animado y feliz,que lo que estaba cuando empecé. Por eso,también quiero decir,que a veces uno tarda en sentirse a gusto con lo que hace y con su vida,porque tienes la suerte de cruzarte con personas,que hacen que todo al final acabe teniendo sentido,aunque en un principio no se lo veas;personas como MP,”las juanistas”,el sector catalán (Vicky eres toda una guía,y te lo agradezco),el alicantino ,el andalúz y demás gente que se ha vuelto importante en mi vida. Me siento afortunado de estar con vosotros en esta lucha,porque sé,que independientemente de que algún día consiga una plaza,el viaje habrá merecido la pena,vosotros hacéis que esto tenga sentido,que no me pregunte más “y si...?”y eso no tiene precio.

      Acabo deseándoos que exprimáis los días de vacaciones que os dé el preparador,que hagáis planes,que tengáis una vida,en definitiva,en este caluroso mes de agosto ;).Saludos

                                                        Lexsith.
                                                                                                                               

martes, 16 de julio de 2013

Sobrevivir a opositar... En verano.

Ya que aprendimos a sobrevivir en días de fiesta, ahora que los termómetros marcan -83 Cº (más que nada, porque se vuelven como cabras), tenemos que aprender a sobrevivir a la oposición en verano.


Primer paso:  ¿Adivinad cuál es? Sí, señores y señoritas: resignación, RE-SIG-NA-CIÓN. Es tontería lamentarse 40 veces, porque es lo que hay. Quien quiere algo, algo le cuesta. ¿Y los veranos que nos vamos a pegar (pagados) cuando tengamos nuestra plaza? 

Segundo paso: Ya que hay que estudiar, vamos a hacerlo bien: busca el lugar más fresco de la casa y/o con aire acondicionado e invádelo. Si alguien en tu casa se queja, alega que estás poniendo en práctica la usucapión, y (aunque suene raro) vas a hacer a ese rincón tuyo hasta la saciedad. 
También podéis optar por rendir al máximo en las horas "frescas" del día: primera hora de la mañana y última de la tarde-noche. Lo malo es la gente de botellón con Pitbull y Juan Magan a todo volumen en el coche aparcado bajo tu ventana, pero no es nada que no solucione (normalmente) un cubo de agua (si es agua caliente, mejor que mejor, seguro que mañana se lo piensan dos veces).

Tercer paso: Fuera operación bikini (so pena que vayas a estudiar en la piscina de tu comunidad porque sea el lugar fresco del paso anterior). Cunde mucho más la operación "bebidas frescas, hielos y helados". Ya que hay que estudiar, al menos que tengamos un poco de alivio. Y qué leches, colocar modificaciones legislativas no es tan, tan duro con helado de por medio. A la reforma de la LAU seguro que le favorece el color chocolate. 

Cuarto paso: ¿día libre? Como diría Gandalf: "¡HUID INSENSATOS!" Piscina, playa, bar fresquito, el césped recién regado del parque de enfrente de tu casa... Da igual, márchate de casa, disfruta de un largo día de persona "normal" en verano. Y, a ser posible (y si te gusta, claro está), termina el día libre ante una cerveza/mojito/granizado/refresco en una terraza de verano. Date el placer, aunque sean unas pocas horas y no una semana entera. 

Quinto paso: No pongas las noticias. Las dos noticias más repetidas de estos días son "hoy es el día más caluroso desde hace..." y "las playas están abarrotadas". Lo primero ya lo sabes. O prefieres no saberlo, porque es molesto que hasta los carperis dejen marca de sudor sobre la mesa, así que no salgas de tu rincón fresco. Y lo segundo... No estamos para que nos hurguen en la herida. Ya los picarán las medusas, ya, mientras tú estás en la seguridad de tu opozulo. Y se quemarán la espalda y no podrán ni sentarse en el sofá, mientras tú mantienes tu color pálido, mucho más saludable que el "bronceado alemán" de los que se achicharran. 

Sexto aso y más importante: (absténgase de leer los que tenéis examen en septiembre así que consideraos afortunados por estar cerca de lucharlo) ¡Vacaciones! Una semana, dos, un mesdes... Da igual, vas a tener unos días para descansar, achicharrarte, atiborrarte, viajar, dormir... Aférrate a todo lo que vas a poder hacer esos días y piensa que esto es temporal, y tras todo hay una recompensa. 

No lo olvidéis: #WeCan 

Irene, @icpinilla

lunes, 24 de junio de 2013

¡Mmmmmmmec! ¡Error!

Hoy vamos a hablar de malas costumbres de opositores, no estudiando, sino respecto a actitud. Lo hago un poco en clave de humor pero sin olvidar que a veces a los demás les sienta mal y tenemos que agachar la cabeza. Igual que las personas que nos rodean hacen y dicen cosas que nos molestan (y ya escribí yo misma sobre aquello de "cosas que no aguantamos los opositores"), nosotros a veces también pecamos en ese aspecto. Por ejemplo...

¿Falta de humildad? ¡Mmmmmmmec! ¡Error! 
 Eres un pobre opositor más, al que le queda mucho camino por recorrer, mucho que aprender y muchas piedras que superar. No intentes poner por encima de los demás ni tus cantes en tiempo, ni tu literalidad, ni tus métodos de estudio... Cada cual a lo suyo, porque también está feo... (seguir leyendo)

¿Compararse con otros opositores/oposiciones? ¡Mmmmmmmec! ¡Error!
Ni por arriba, ni por abajo. Las comparaciones son odiosas y no van a ningún sitio. Malo es compararte con gente de tu misma oposición, que lleva más o menos el mismo tiempo, y decirle que tú llevas más temas a la semana, o has sacado más nota en el examen... Su preparador puede organizarlo de otro modo, puede tener problemas personales que le impidan avanzar a más ritmo, puede ser simplemente que sí, tú llevas 4 temas nuevos y el otro 3, pero él esos tres los haya interiorizado mejor por dedicarles más tiempo y en segunda vuelta necesiten una hora para repasarlos y tú necesites dos. Pero además ¿compararte con otras oposiciones? Si no conoces su temario, ni su examen, ni todo lo que he mencionado antes... ¡Ni lo intentes! Es como comparar entre carreras en la universidad (explica tú a uno de Ingeniería que Derecho también es complicado porque no sólo es una carrera "de codos"...) Puedes discutir con quien quieras, pero ninguno tendréis razón diciendo que una oposición es más complicada que la otra. Son distintas, punto.

¿Pretender que la vida de todos gire en torno a tu oposición? ¡Mmmmmmmec! ¡Error!
La vida de los demás no se para porque tú estés opositando. Es cierto que tus amigos o familia a veces celebrarán algo o prepararán cosas teniendo en cuenta que te toque o no estudiar. Pero no es su deber, lo hacen porque quieren, y no puedes pedir, ni mucho menos exigir, que siempre te esperen o cuadren todo por ti. A veces, simplemente, si puedes ir bien y sino, también, porque los demás también tienen vida, trabajo, estudios, planes... No puedes echárselo en cara, hacen miles de cosas por ti, seguro. Pero quien oposita eres tú, no los demás.

¿Justificar el mal humor con "estoy pre-cante"? ¡Mmmmmmmec! ¡Error!
 Esto de opositar ha sido tu elección y si cada vez que vas a cantar estás de mal humor y lo pagas con todos, el día que te toque examinarte nadie querrá estar aguantándote. Irás más o menos seguro al cante pero no lo pagues con todas esas personas que están ahí para apoyarte y animarte. Y ni por un segundo te creas que un "estoy de precante" te quita respolsabilidad. Si metes la pata por estar nervioso (que a todos nos pasa alguna vez) pide disculpas.

¿Creer que sabes cómo va un juicio/inspección/registro de verdad? ¡Mmmmmmmec! ¡Error!
Has estudiado la teoría. Ahora espera que te llegue ver la práctica desde dentro, sé humilde y escucha a todos los que puedan aconsejarte.

¿Considerar al resto "competencia"? ¡Mmmmmmmec! ¡Error!
O al menos,  error a medias. El examen lo vas a aprobar o suspender tú solito. Considerar a los demás compañeros es mejor opción: estarán ahí cuando necesites ayuda (con los temas o con bajones de humor) y te sentirás bien (si eres medianamente normal) echando una mano a los demás. No están ahí para ponerte la zancadilla ni robarte "tu" plaza, lucháis en igualdad de condiciones y a la meta llegue el que tenga "la alineación de las estrellas" a su favor (buen estudio pero también con un poquito de suerte con las preguntas, está claro).


Y sin que os dé vergüenza o reparo que alguien se dé por aludido, ¿qué más detestáis de los opositores a veces? ¡Sin rencores! Que en conductas de estas caemos todos, sin excepción, en algún momento.
 

lunes, 10 de junio de 2013

Sé cuál es mi suerte

“Sé cuál es mi suerte. Un día mi nombre irá unido a algo gigantesco, al recuerdo de una crisis como jamás la ha habido en la tierra, del más profundo enfrentamiento de conciencia, de un juicio definitivo, mediante un conjuro, contra todo lo que hasta ese momento se habría creído, exigido y santificado. Yo no soy un hombre, soy dinamita”. (FRIEDRICH NIETZSCHE)

Creo que mejor cita no puede existir sobre qué buscamos los opositores y, sobretodo, cómo lograrlo. Hubiéramos podido escoger el camino fácil de encontrar un empleo, y antes o después se hubiera encontrado, llegando a ganar, antes o después, la misma cantidad (o incluso más) de dinero que la plaza por la que peleamos. Pero cada uno es dueño de su destino, y al contrario que lo dicho tiempo ha, hemos escogido pelear a la vez contra los hombres y contra los elementos.
                Se me ha dicho que cuente mi experiencia de la oposición, mas ¿qué contar? Supongo que yo soy yo y mis circunstancias, como todos los que lean estas líneas. Todas las decisiones que tomamos en vida, que sólo es una y por tanto hay que saber decidir acertadamente, tienen una razón de ser.
                Me crié en un suburbio, un barrio obrero en cierto modo marginal de Barcelona, producto de la inmigración de los años 60. Y si algo tengo claro desde que tengo conciencia, es que tengo que salir de aquí y poder dar a mis padres la vida que hubieran deseado tener. Han pasado su vida sacrificada, trabajando de sol a sol, sin vacaciones la mayoría de años, para darnos la oportunidad a mi hermano y a mí que ellos no tuvieron. Y mi responsabilidad es aprovecharla y procurarles una mejor vida.
Desde pequeño fui enseñado en que en esta vida nadie regala nada, y todo lo que uno quiera tiene que trabajarlo porque nadie te va a ayudar. A edad temprana me di cuenta que la única forma de poder hacerlo era estudiar más y mejor que nadie. Por esa razón, cosa inusual donde vivo, me licencié y decidí opositar a judicaturas para encontrar esa oportunidad. Sin embargo, llegó un problema.
¿Qué problema fue? La crisis. Una crisis depredadora de las clases populares, aniquiladora de la clase media y de la estabilidad de millones de familias españolas. Y este es mi caso: mis padres perdieron el empleo cuando estaba terminando la carrera y aún me quedaba lo realmente difícil que era opositar. Tomé la decisión de trabajar mi último año de carrera para conseguir el dinero necesario para la oposición, pero nunca hubiera imaginado que pudiera llegar a ser tan caro opositar. Y menos aún el material.
Por esta razón, no me quedó otro remedio que volcarme en un trabajo de fin de semana que anteriormente lo tenía simplemente como afición y buscar un complemento al mismo. Esta afición de fin de semana, sin embargo, pronto, debido a la crisis, pasó a profesionalizarse y poco a poco comenzó a exigir más y más tiempo. Y por encima de todo mucha preparación: pruebas físicas realmente duras y pruebas teóricas aún peores. Aún así, tenía que encontrar un complemento salarial para ayudar en casa.
Por esa razón no tengo horario de estudio definido la mayoría de días, tan necesario en la oposición: robo horas al día para dedicarlas al estudio, llegando a irme a dormir algunos días a altas horas de la madrugada para poder cumplir con el plan diario de estudio.
Sin embargo, todas las posibles dificultades que podamos tener a la hora de opositar no nos deben amedrentar y hacernos abandonar nuestro objetivo. Si cada día nos levantamos temprano, trabajamos duro y somos incesantes en el objetivo conseguiremos la meta anhelada. Esa es la clave en esta aventura que recorremos sentados frente a nuestros Carperi: trabajo duro, esfuerzo y no cejar nunca en el empeño.

Boffo
Barcelona, 2 de junio de 2013

viernes, 31 de mayo de 2013

Hoy, una opositora a Secretarios Judiciales

Me parece mentira estar pidiendo gente de otras oposiciones para que nos hablen de ella y que yo aún no haya pensando en escribir sobre la mía y sobre mis "porqué", ya que, al fin y al cabo, nadie lo ha hecho y, doy fe (que para eso estoy estudiando esta oposición, para dar fe) de que mucha gente no tiene ni idea de qué va el opositar al Cuerpo de Secretarios Judiciales (antes de que pasemos a ser "Letrados al servicio de la Administración de Justicia", que suena... pufff, sin comentarios).

Voy a seros sincera desde un principio: el nombre de "secretaria judicial" no suena a oposición del grupo A1, ni suena a tener responsabilidades. Se suele subestimar esta figura, fuera pero también dentro de los juzgados, creyendo que jueces y fiscales son los "reyes del mambo". Es más, no es raro encontrarse a gente que habla de los secretarios judiciales como si de verdad fueran los "asistentes" del juez, y os hablo de gente Licenciada en Derecho. Me han llegado a preguntar "cuántos secretarios tiene un juez". En esos momentos, respiro hondo (que tras tantos post, os habréis dado cuenta de que es muy mío) y lo intento explicar brevemente.

El secretario judicial es el director de la oficina judicial, fedatario público y tiene como deber impulsar el procedimiento. Básicamente, da fe de todas las actuaciones del juzgado (de forma más o menos directa) y organiza. Como bien me dijo un opositor hace unos días: "vamos, que se trata de montar todo el "cotarro" pero sin decidir al final, y sin llevarte la gloria". Y todo esto se resume en una materia de Derecho: Procesal.

Si no te gusta procesal, no te metas a Secretaría Judicial, porque tu vida laboral va a girar en torno a ello: citaciones, emplazamientos, plazos, requisitos formales...

El temario es similar al de jueces y fiscales, muchas veces los temas incluso son agrupaciones de los del temario de judicatura, si bien en ciertas materias el temario de secretarios se olvida de todo lo demás y se va al procedimiento (contencioso-administrativo, social, civil...) puro y duro, y desde el punto de vista del propio secretario. Examen tipo test de 100 preguntas (constitucional, comunitario, mercantil, penal, administrativo, laboral y registro civil), oral (4 preguntas, una hora, tres de procesal, y una de civil) y práctica (en la que te puede caer cualquier supuesto relacionado con el temario). En mi caso, mi preparador me pide que cante todos los temas, incluyendo los de test, de forma que esos cantes son de entre 15 y 30 minutos (y habría temas más largos, pero le agradezco que no suela elegirlos), pero los de oral, se cantan entre 17-18 minutos para el día de la verdad ante el Tribunal puedan quedar entre 14-16 minutos.

Brevemente, ¿por qué la elegí? Desde que era una mico quería ser jueza; realmente estudié Derecho por vocación y ADE por amor al arte, y no considero una pérdida de tiempo haber hecho dos años más por sacarme una Doble Licenciatura aún teniendo claro que quería opositar. Pero a lo largo de la carrera me di cuenta de que realmente lo que se me da bien y me gusta es estar detrás y organizar. A la mayoría ni os sonarán nombres de Secretarios Judiciales, mientras que Jueces y Fiscales los hay cada día en la prensa. Yo no quiero gloria, no quiero casos históricos y trascendentes. Quiero colaborar con esta sociedad intentando aportar mi ayuda a una Justicia eficaz y eficiente, hacer las cosas rápido pero bien para poder solucionar conflictos, que se cumplan los tiempos, que los procesos puedan salir hacia delante, que no haya gente que se libre por un fallo en forma o plazo. 

Y, sin más, os mando ánimo y un saludo, y gracias por seguirnos y colaborar en nuestro blog.

Irene C. Pinilla, @icpinilla

miércoles, 29 de mayo de 2013

Sobrevivir a un "día de fiesta"

Primer paso: Mentalízate, no vas a saber lo que son días de fiesta o puentes en el tiempo que dure la oposición. Si lo tienes claro desde el principio es mucho más fácil para no cabrearte cada vez. Cuando eres opositor tienes la sensación de que, entre festivos nacionales, de las CCAA y locales, en este país hay mucho más cachondeo del que tú recordabas de tu época de estudiante. Te van a mirar mal si empiezas a decir en alto que deberían quitar festivos.

Segundo paso: Resignación, resignación y más resignación. A tu preparador le da igual que tu familia pretenda celebrar algo, que tus amigos se vayan al campo o a la feria o que tú tengas la tradición de montar en los caballitos de las fiestas de tu pueblo cada año desde que cumpliste los 3. No es día libre, no insistas porque encima los preparadores cuando se lo decimos, se lo toman por broma y se ríen en nuestra cara.

Tercer paso: No te quejes muy alto, que puede ser peor, ni te rías de otros opositores que encima tienen que cantar ese día. El próximo festivo te puede tocar a ti estar preparando el cante o estudiando con gente de botellón bajo la ventana de tu opozulo o un grupo folclórico cantando en la plaza de tu barrio alguna de la Pantoja.

Cuarto paso: Que tengas que cantar en festivo no aparece (aún) en el Código Penal como eximente de responsabilidad, ni siquiera como atenuante. Bueno, quizá puedas justificar que fue arrebato u obcecación el tirar tu Código de Comercio (y otro más gordo, si lo tienes) a la cabeza de tu hermano pequeño por decir que eres un amargado sin vida social que se morirá entre libros. Déjalo, ignora a la gente, repasa, canta y métete debajo de la manta el resto del día, que pase rapidito.

Quinto paso: Asume que todos tienen el día libre, especialmente tu familia. ¿Y sabes qué es lo peor? Que en el 90% de los casos tampoco vas a tener una biblioteca abierta cerca a la que huir. No puedes evitar que tu hermana mayor entre y salga buscando un CD que te prestó hace 3 años pero se le ha antojado escuchar hoy. No puedes evitar que tu madre aparezca una vez cada hora para preguntarte si quieres algo, si has desayunado bien, si vas a comer, a qué hora, si tienes agua... Y la mejor pregunta: "¿estás estudiando?", para lo cual me remito a un sexto paso.

Sexto paso: Respira hondo y cántate aquello de "uno, dos y tres, cuatro, cinco y seis, yo me calmaré, todos lo veréis" porque sí, te acaban de preguntar si estás estudiando y no, esto tampoco exime de responsabilidad. La gente tiene la absurda sensación de que estudiar no es tan duro, tan lento ni tan complicado. Y en los días de fiesta, no entienden por qué tienes que estudiar. Así que evita tener objetos punzantes en tu mesa, cierra los ojos e imagínate lejos.

Último paso: El festivo/puente se acaba y mañana será otro tranquilo día con todo el mundo yendo a trabajar (o donde corresponda). ¿Quieres vengarte? Ponte el despertador a la hora que alguien de tu casa esté ya vestido para irse, levántate sosegado y en pijama, prepárate un café y di "Me vuelvo otro rato a la cama, que ayer me cundió mucho. ¿Tú a dónde vas? Ah, sí, se te ha acabado el día libre." Márchate haciendo la croqueta y pensando que cuando esa plaza sea tuya, serás el primero en disfrutar de cada festivo, vacaciones y "moscosos" que te puedas coger ;)

Irene, @icpinilla

viernes, 17 de mayo de 2013

Lucha.


Esto no se trata de una gratificación instantánea. Hay que trabajar duro para ello, sudar por ello, dejar de dormir las mañanas de domingo
Lauren Fessenden


Quizá estés hoy desmotivado, quizás sea mañana el día de bajón. Pero mira a tu alrededor y fíjate en alguien que esté dedicándose a lo que le gusta. Tendrá días cansados, como todos, pero pregúntale: nunca te negará que está satisfecho con su vida, nunca te dirá que no ha merecido la pena todo lo anterior, bueno y malo, para llegar a trabajar en lo que quiere.

Hoy no me refiero sólo a opositores sino a gente que está estudiando Másters o Expertos para señalizarse, no ser uno más en su profesión; gente que está de becario en condiciones reguleras pero que, al fin y al cabo, son experiencia y currículum; gente que, incluso, no ha optado por una titulación universitaria porque quiere dedicar su vida a la moda, la música... Todos los ejemplos me valen para deciros: La vida no es fácil. No os van a regalar nada que merezca la pena ni todo es un camino de baldosas amarillas. Pero aprovechad las oportunidades que tenéis de superar obstáculos e intentar llegar a donde queréis. Hay cosas mucho más graves en esta vida que una modificación legislativa o que un "tema x" que no te guste.

Así que vuelve a ponerte delante del libro o los apuntes y lucha. ¿Sacan sólo 5 plazas? Intenta ser de los 5 mejores. ¿Este tema no te gusta? Abre la mente, respira hondo y piensa que cuanto menos vueltas le des al "no me gusta, no me entra", menos tardarás en quitártelo de en medio. ¿Modifican una ley? Sistematiza los cambios y estudia el tema de nuevo. ¿Tienes un mal cante? Mañana será otro día, esfuérzate para resarcirte en el siguiente. ¿Estás cansado? Para, descansa, da un paseo y aclárate la mente, que no eres una máquina de baterías infinitas. 

Pero no pierdas de vista tu objetivo y, si de verdad lo quieres, deja de quejarte, y lucha por llegar.

Irene, @icpinilla


domingo, 5 de mayo de 2013

Feliz día: Madre de opositor, vale por dos.

Breve post dedicatorio, más que nada.

¡Feliz día a las madres de opositores, que nos aguantan en nuestro mal humor, que invierten (y mucho) en nosotros, tienen fe en nuestras posibilidades más allá de lo que ninguno imaginamos y no se rinden!
 ¡Gracias, de corazón, por ser tan grandes!


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Gracias por respetar el trabajo de los demás.