Detrás de los cantes...

Intentando sobrevivir a esto de opositar, compartiendo este arduo camino salpicado de anécdotas, experiencias y buen humor, para evitar perder la cabeza, ¿te apuntas?

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viernes, 5 de diciembre de 2014

¿Vida social?

La vida no empieza cuando tú apruebes. El mundo no se para mientras estás opositando, por mal que te siente que otras personas avancen, te inviten a bodas y bautizos o a inauguraciones de pisos nuevos.

Por frustrante que pueda resultarte, es algo que sabías cuando empezaste a opositar. No puedes enfadarte porque la gente que te rodea siga adelante, ni debes darlos la espalda y excluirlos de tu vida porque hagan cosas que tú aún no puedes.

Pero eso no significa que debas ser un amargado, encerrado entre cuatro paredes.

Eso solo significa que cada momento libre que tengas, tienes que exprimirlo. Sal a comer o a tomar una cerveza. Ve al cine. Quédate en casa con un bol de palomitas y tu pareja, tu familia, un amigo. Vete a dar un largo paseo con tu perro. 

Invierte cada segundo que tengas, porque mañana todas esos momentos habrán pasado y tú los habrás desaprovechado. Porque las personas que te quieren saben que no puedes dedicarles todo el tiempo del mundo, pero aprecian que gastes una pizca de tu ocio en ellas. 

Cuando llamen a tu puerta, deja el opositor aburrido, eternamente cansado y cuya vida gira en torno a libros en el fondo del armario. Sal y disfruta.

No se vive dos veces.

photo credit: Camdiluv ♥ via photopin cc


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