Detrás de los cantes...

Intentando sobrevivir a esto de opositar, compartiendo este arduo camino salpicado de anécdotas, experiencias y buen humor, para evitar perder la cabeza, ¿te apuntas?

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viernes, 3 de abril de 2015

"Confiar en que los puntos se conectarán algún día..."

Hay días en que desearía tirar los apuntes por la ventana. Y fugarme. Sí, por favor, fugarme a una isla del Caribe donde montar un chiringuito y tomarme vacaciones cuando me dé la gana. También me valdría un sofá en un sitio calentito y resguardado donde tumbarme a ver las horas pasar, sin nada en la lista de tareas por hacer, sin ningún cargo de conciencia por desconectar del mundo una hora o cinco. 

Y es que esto de opositar a veces desquicia a cualquiera, como personas que somos. Es una rutina llena de sacrificios, día tras día, mezclado con la incertidumbre de las convocatorias: que si cuándo saldrá, que si cuántas plazas, que si cuánto tiempo entre exámenes... O incluso, por desgracia, en los tiempos que corren, a veces nos encontramos preguntándonos si la convocatoria saldrá siquiera.

Aguantamos que nos pregunten por qué opositamos, si no somos mayorcitos para seguir estudiando, que qué haremos si suspendemos; soportamos, incluso, que menosprecien nuestro esfuerzo diario porque, total, pasamos el día en casa sentados, eso no puede ser para tanto.

Al final, todo cansa. Nos encontramos con nosotros mismos pensando si de verdad podemos con ello, si merece la pena o simplemente una asignatura se nos presenta como un muro inmenso que parece que nos aplasta y nos hará suspender sí o sí.

A veces es sencillo superar el "bajón": cerrar los libros ese día, salir a tomar el aire o llamar a alguien que nos eche un cable para desconectar un rato y coger fuerzas. Mañana volverá a salir el sol.

En otros momentos, los baches duran más. Pero todo termina siendo cuestión de actitud, de buscarnos a nosotros mismos y preguntarnos: ¿por qué decidí empezar a opositar? ¿cuál es mi objetivo, mi meta, mi sueño? Hay que creer en uno mismo y dejarse llevar por lo que despierta nuestras ganas de luchar cada batalla.

Y como dijo Steve Jobs: "Así que tienes que confiar en que los puntos se conectarán de alguna manera en el futuro. Tienes que confiar en algo, tu instinto, el destino, la vida, el karma, lo que sea. Porque creer que los puntos se unirán te darán la confianza de seguir tu corazón."

photo credit: orchestrating light via photopin (license)

viernes, 20 de marzo de 2015

Temores pre-examen

Creo que prácticamente ningún opositor está seguro de sí mismo al 100% cuando empieza la cuenta atrás paralos exámenes. Es muy difícil conciliar el sueño dando vueltas a qué pasará si suspendes, si vuelves a quedarte en la primera fase, si te quedas en blanco, si deberías cambiar de oposición o incluso dejarlo... Todo se va haciendo una bola que termina por aplastarnos si no tenemos cuidado.

¿Sabéis qué pienso? Que no es el momento de que los miedos nos superen, sino de empujarlos al fondo del cajón de "cosas para resolver, no en casos hipotéticos, sino si ocurren de verdad". 

Ahora hay que ponerse objetivos coherentes e intentar llegar a ellos, dando lo mejor de nosotros mismos. Me explico: no tiene sentido agobiarse por la convocatoria si llevas 4 meses opositando y/o una quinta parte del primer examen. Tu objetivo en este caso debería encaminarse más a ver cómo es el examen y a hacer bien la parte que llevas estudiada, y menos a subirte por las paredes con vía intravenosa de tila. 

En general, nuestra misión es dejarnos la piel por lo que podamos hacer, ponernos objetivos acordes con nuestra trayectoria, sin importar el número de plazas, ni la gente que se presente.

Pero dejarse la piel, no la vida. ¿De qué sirve presentarse sin comer, descansar, ni darse un respiro de vez en cuando, si en ese estado no vas a ser capaz ni de leer el examen? Que hay gente muy exagerada, es verídico. 

No importa el número de plazas ni el ratio de presentados, hay que estudiar pensando en que una de esas plazas tiene tu nombre, y ya está.

fotografía de uso gratuito de stockvault.net
Las rachas vienen y van, pero el sacrificio del estudio durante meses, años, no desaparece los días previos al examen, aunque a veces nos sintamos así. 

Cuando los temores aparezcan, podemos tomarnos un segundo para parar, cerrar los ojos, respirar y empujarlos muy lejos de aquí. Lo importante es el aquí y ahora, aprovechando cada instante y apuntando muy alto. Confianza en nosotros mismos, ante todo, porque no somos perfectos, pero el esfuerzo, la constancia, la ilusión, terminan dando sus beneficios.


viernes, 13 de marzo de 2015

Tesoros de la oposición

Imagino que antes para los opositores existían dos "mundos": el de la oposición en sí, estudiando y con su rutina diaria, y el mundo "social": la familia, los amigos, salir al cine. Supongo que conocerían a personas que también opositaban, pero las justas: los compañeros de preparador, gente de la misma universidad y poco más. Pero con las redes sociales está claro que todo eso ha cambiado. Hoy por hoy, contactamos con compañeros de oposición que viven a cientos de kilómetros de nosotros, con los que compartimos experiencias, nervios de convocatoria y nos llegamos a identificar.

Además, un día, empezamos a compartir algo más: aficiones, gustos, comentarios sobre series o películas. Ya no son whatsapp solo sobre dudas de un tema o qué se sabe de las convocatorias, sino charlas repletas de risas o de temas triviales para desconectar de una larga jornada de estudio. Se saca tiempo para un café o una cerveza (o un cubo), cuando es posible, o para videollamadas por skype, cuando se vive lejos.

Así, esas personas empiezan a formar parte, no solo de la oposición, sino de la vida social, esa tan escasa y valiosa. Son compañeros de tu ardua tarea, y por ello te comprenden mejor que el resto de personas de tu vida, digamos, "extra-opositora". Pero, además, ellos también están ahí aun cuando nada tiene que ver con el estudio, porque los kilómetros se convierten en algo sin valor. Viven tus nervios como si fueran suyos, te empujan en los momentos de bajón, se alegran contigo y por ti.

Termine como termine esta aventura de opositar, si hay algo que he ganado en este tiempo es gente que sé que estarán a un telefonazo para compartir la buenas y las malas noticias. Personas que merecen la pena más allá de cualquier libro o academia. Compañeros junto a los que espero celebrar sus plazas y la mía, y muchas más metas de la vida lejos de la oposición. Amigos con los que ver la vida pasar.

viernes, 6 de marzo de 2015

Reglas del juego



viernes, 27 de febrero de 2015

Momentos cómicos de opositar

Hoy toca un a dosis de reírnos de nosotros mismos, porque ¿qué opositor no ha estado en alguna de estas situaciones alguna vez?

El tema perdido. Y donde dice "tema" podemos poner lápiz, gafas, código... ¿No os ha pasado nunca el perder un rato buscando algo que tenéis encima de la mesa, a plena vista? Creo que es algo que pasa a todo mortal, pero personalmente desde que oposito, se ha vuelto más cómico: he llegado a buscar desesperada el portaminas mientras lo tenía en la mano. Además, siempre tiende a perderse algo que necesitas con relativa urgencia, en plan la actualización correspondiente al tema que te toca, y solo esa actualización. Cuenta la leyenda que todo lo que perdemos durante la oposición aparece al aprobar en la lavadora, junto a las parejas de los calcetines que nunca volvieron de allí.

Además, los días de la semana han dejado de tener nombre. Bueno, el domingo y el lunes sí porque nos encanta odiarlos. Pero los demás días son: día de pre-cante/academia, día de cante/academia, día de post-cante/academia-que-no-cunde-un-pepino y el grandioso, maravilloso y breve día libre.

Los días que más cosas tienes que hacer, duran 4 horas menos. Bueeeeno, vaaaale, a lo mejor, y solo a lo mejor lo que ha pasado es que esas 4 horas las perdemos entre ir al baño 18 veces, limpiar el polvo porque ese día no podemos aguantar el desorden a nuestro alrededor y prepararte una merienda sana, horneando tú mismo el pan y preparando mermelada natural... para acompañar la nutella.

Uno de los peores momento: la "pesadilla" de rellenar la instancia. Hay que comprobar los datos que hemos puesto 315 veces. Y aún así, al dar al botón de "imprimir", siempre ves que has puesto el código postal mal, no has marcado la casilla de "turno libre" o te has comido un acento y temes no aparecer en la lista de admitidos. Y, por si acaso, después de 5 impresiones, repasas obsesivamente lo que has puesto hasta que el funcionario del registro te arranca los papeles de la mano. 

No os quiero ni contar lo que sufrí personalmente rellenando mi primera instancia de secretarios judiciales el año pasado, que había que hacerlo aún a mano, e incluía un "modelo de caracteres" para que hiciese bien las letras, los números... y hasta las comas y los guiones (y sin exagerar, adjunto la prueba). 


Derivado de esto viene el abrir las listas provisionales de admitidos con miedo de no estar: "¿firmé la instancia, se habrá perdido, valdrá el pago que hice?". Además, da igual que en las provisionales estés; en las definitivas vas a volver a buscarte con el mismo terror metido en el cuerpo.

Y llega el día del examen, copias tus datos personales del DNI, por si acaso. Vale, tu nombre y apellidos es un poco exagerado, pero me consta no ser la única que copia el número de DNI por si se me va la cabeza entre los nervios y la concentración. Equivale a cuando íbamos al instituto y en los exámenes de matemáticas sumábamos hasta 2+2 con la calculadora por si acaso.

Seguro que si nos ponemos a pensar, hay más momentos por el estilo en que los opositores parece que hemos perdido la cabeza. Pero ya sabéis eso que dicen en "Alicia en el País de las Maravillas" de "estás loco, pero te contaré un secreto: las mejores personas lo están" ;)


viernes, 20 de febrero de 2015

A los que conviven con opositores

A los que convivís con nosotros, los opositores:

No es fácil convivir conmigo, lo sé. Me he vuelto gruñona y quisquillosa, muchas veces hasta un punto exagerado, en todo lo que son mis horarios y demás rutinas. Encima, pocas veces, o ninguna, estoy para echar una mano en casa y si lo hago, suele ser bufando y con mala cara. A veces olvido valorar todo lo que hacéis por mí; doy por hecho que tenéis que estar, y eso no es así.

También vosotros tenéis vuestros fallos, que conste. A veces no os dais cuenta de que gritáis en la puerta de mi habitación o de que me interrumpís por nimiedades. En algunos momentos, os olvidáis de que estudiar también es una actividad que cansa y que es mi deber primordial. Como casi siempre estoy por casa, pagáis vuestros malos días conmigo o ponéis mucho peso sobre mis hombros solo porque yo no tengo que ir a trabajar cada día.

Todos tenemos que arrimar el hombro en esto, un pequeño contrato entre nosotros:
- Necesito que respetéis mis horas de estudio.
- No me llaméis o interrumpáis al menos que sea algo estrictamente necesario.
- Por mi parte, después de cerrar los libros, dedicaré más tiempo a ayudar en casa.
- También guardaré tiempo libre para pasarlo con vosotros, que no todo son obligaciones domésticas, laborales ni de estudio.
- Intentaré quejarme menos, pero intentadlo vosotros también.
- Voy a valorar más lo que hacéis por mí, especialmente que me aguantéis cuando me puede la ansiedad y los pequeños favores que me brindáis para que no tenga que perder tiempo en ellos, como prepararme la comida o ir a la papelería si necesito algo. 

Gracias por estar ahí, incluso cuando no me soporto ni yo, porque vuestra ayuda es impagable. Sin vosotros, es más que probable que esto no fuera ni posible. Y poniendo nuestro granito de arena, la oposición será menos dura para todos. Y cuando todo esto acabe, os recompensaré, lo prometo ;) 

viernes, 30 de enero de 2015

"No sé cómo superar a los otros..."

"No sé cómo superar a los otros; todo lo que sé es cómo superarme a mí mismo". - Probervio chino.

No me tiene que importar la nota de los demás, cuántos temas lleven o dejen de llevar a la semana, lo bien o mal que se les da tal o cual asignatura. No tengo que compararme, ni me gusta que me comparen; esto no es una competición y nadie es mi enemigo a la hora de examinarnos.

Tengo que valorar más mis avances y, al contrario, tengo que ser consciente de mis fallos e intentar corregirlos. Sea cual sea la oposición que estudie, esto no es cosa de un día, pero tampoco de una eternidad. No tengo que quedarme quieta, conformarme con un "nivel". Siempre se puede hacer un poquito mejor, aquí la perfección no existe.

photo credit: j-blocker via photopin cc
Pienso que una de las cosas más importantes en el camino de las oposiciones es intentarnos superarnos a nosotros mismos, cada día. A nosotros y a nadie más. El día del examen, somos nosotros quienes tenemos que saber rellenarlo, ¿qué importa lo que haga el resto? Ya en los institutos y la universidad se fomenta que seamos competitivos entre nosotros, que si podemos superar al de al lado, lo hagamos y, si es posible, se lo restreguemos. ¿Para qué? Que consigamos nuestra plaza no depende de cómo haya hecho su ejercicio el que está sentado detrás.

Al contrario. Si dejamos la competición y nos fijamos más en nosotros mismos, veremos los puntos fuertes y débiles. A lo mejor tú hoy entiendes algo que otra persona pregunta, y mañana esa misma persona puede aclararte un conccepto que haga que tu cante o tu ejercicio en la academia se gane un "muy bien hecho". Y eso sí que puede ser significativo a la hora de la verdad, del frente a frente con la convocatoria.

Hazlo tú. Hazlo para ti. Hazlo como tú decidas hacerlo.



viernes, 23 de enero de 2015

Hazlo ocurrir

Hoy es tu día. No valen excusas, no hay un segundo que perder. 

Tienes que tener un objetivo muy presente: que al final del día nadie pueda decir que no te has dejado la piel, que no has puesto todo de tu parte para lograr lo que quieres.

La vida es una montaña rusa, pero no te engañes: tu peor enemigo eres tú mismo. Así que hoy no te estanques en la parte baja ni te empeñes en acumular arena en una montaña (aunque esto no deberías hacerlo, en general, "jamás de los jamases", como quien dice). Hoy permítete volar. Es más: hazte flotar y llegar arriba, disfrutar del mundo bajo tus pies. 

Y como puedes ser tu peor enemigo, también puedes ser tu mejor ayuda. Debes serlo. Si tú no crees que puedes hacerlo, nadie lo creerá. No hay mayor fuente de motivación que la que tienes tú mismo, cuando cierras los ojos y te dejas llevar por tus sueños, imaginándote dónde quieres estar mañana. El truco estar en dejarte llevar por tus sueños también cuando estás despierto.

¿A qué estás esperando para comerte el mundo?

Dicen que "lo imposible solo tarda un poco más"; pues tu tarea hoy es estar un paso más cerca de que ocurra. No, me corrijo: no de que ocurra, sino de que tú lo hagas ocurrir.


viernes, 16 de enero de 2015

Te admiro

Hoy me dirijo a ti, que estudias con algún tipo de discapacidad o enfermedad que hace esto más cuesta arriba. A ti, con cargas familiares de cualquier tipo, que haces malabares para conciliarlas con la oposición. A ti que, por el motivo que sea, tienes que campaginar trabajo y estudio sin morir en el intento. A ti, que por razón de tu edad, has tenido que oír muchas veces que esto es una locura.

Estudiar es siempre difícil. Estudiar una oposición, es un grado más de dificultad. Pero muchas veces no valoramos lo que tenemos: solamente tenemos que levantarnos un día más y sentarnos ante los libros, porque nos rodea una estabilidad económica, familiar, social, que nos da casi todo resuelto.

Admiro profundamente a los que hacéis esto contra viento y marea. Los demás, podemos guerrear un poco por nuestras metas, pero a vuestro lado, somos meros aficionados. Muchas personas no conocen verdaderamente lo que es "luchar", batallar por robar un minuto más al día de concentración, dejarse la piel hoy estudiando sin saber a ciencia cierta si mañana no estarás ocupado todo el día entre médicos, hijos, trabajo... Incluso si no tendrás que dejar tu sueño aparcado por otras prioridades que llamen a la puerta.

Aplaudo vuestro mérito. No os rindáis. Si os llaman locos, responded "sí, ¿y qué?". Al menos, vosotros tenéis valor para pelear por vuestras metas escalando verdaderas montañas.

Y esto lo extiendo a todas las personas que cada día se levantan dispuestas a exprimir cada minuto persiguiendo sus sueños, aunque arrastren "equipajes" repletos. 

Sois una fuente de inspiración.
photo credit: ryudiculous via photopin cc

viernes, 9 de enero de 2015

No pierdas tu tiempo lamentándote

Vamos a empezar el año siendo positivos. Vamos a empezarlo mirando los días desde otra perspectiva, apreciando las pequeñas cosas. Porque ¿quién oposita obligado? ¿A quién le han atado una cadena de la pierna a la pata de la mesa y le han dicho que no va a moverse hasta que tenga una plaza? Seamos sinceros: nadie, o una proporción muy, muy, muy chiquitita. (Y, sinceramente, si te han obligado a opositar, esto va a ser una pesadilla...)

Y entonces, ¿por qué nos quejamos? ¿Porque estamos estudiando para lograr el futuro que queremos? ¿Porque alguien está esforzándose por mantenernos mientras opositamos? ¿Porque tenemos personas que nos quieren lo suficiente como para aguantarnos en los momentos de nervios y ansiedad? 

Vale, entiendo una fuente de quejas: las plazas que salen o dejan de salir, que es cierto que a veces es una grandísima frustración.

Pero, sinceramente, entre vosotros y yo: ¿de verdad tenemos razones para lloriquear por la oposición?

Todos tenemos días malos. Pero cuando todo os parezca gris, hacedme caso: cerrad los libros e id a dar un paseo, a escuchar música, a por un largo y relajante baño o al cine. Mañana será otro dí.

De ti depende afrontar cada día con ganas e ilusión, sobreponerte a los baches del camino y no perder tu valioso tiempo lamentándote porque hoy estés menos concentrado o se te ha atragantado un tema. Los vasos de agua son para aprender a nadar, no para ahogarse a uno mismo.

photo credit: Daveybot via photopin cc



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